El Crucifijo de Fernando I y Dª Sancha


Ellos dos, y el libro. (http://i1.wp.com/www.condadodecastilla.es)

Nos pasa por su Facebook D. Antonio García Omedes el enlace a unas estupendas fotos, en las que ver mejor los detalles de este maravilloso crucifijo del s. XI, donación de los Reyes leoneses Fernando I y Doña Sancha a la Colegiata de S. Isidoro.

De Martínez Levas, Ángel (photo) – Museo Arqueológico Nacional, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46161575

Fue en León donde ví el crucifijo por primera vez, en una exposición, si mal no recuerdo, hace ya años. Estaba junto al bote de Zamora y otras maravillas de la orfebrería medieval, cristiana o no. Fue precisamente con motivo de una serie de conferencias de AdR acerca de la Historia de la Colegiata, en la que me enteré de la afición de Dª Sancha a la antigua liturgia Hispana, “mozárabe” o hispanovisigoda, o como se quiera llamar, gracias a lo cual se preservó en dicha colegiata el uso de la misma, mientras desaparecía en el resto de la España cristiana.

Del crucifijo sorprende la delicadeza de la talla en la orla de los personajillos “contorsionistas” aunque, cuando lo vi estaba también dentro de una urna acristalada con demasiada luz encima, con lo que no era fácil apreciar los detalles… y menos, como siempre, para los más bajitos. Por ejemplo, no se podían ver los finisimos trazos que hay detrás de cada brazo del crucificado, ¡increíble grabado!

La presencia de los personajillos y de los entrelazos de la orla me sugería algo “nórdico”, pero ahora, viéndolo en detalle, me parece que son tan románicos (e incluso “romanos”, ¡atención al centauro!) como cualquier capitel de románico de época plena.

El trabajo minucioso y la iconografía son apabullantes. Fijáos en la variada actitud de los diminutos personajes. Hay una interpretación según la cual son los resucitados, que aún no se enteran de que lo están, lo cual no es menos sorprendente. El Cristo Resucitado crucífero que hay en la parte posterior es estupendo (aunque ¿le falte? el color de ojos) y me intriga la posición del Hombre-Ángel en la parte posterior de la base de la cruz, opuesto a Adán, que se encuentra delante, bajo los pies del Crucificado, como podéis ver en la imagen de la derecha. Inquietante en su antiquísimo simbolismo Escatológico.

Por eso me ha gustado el refinamiento visual de fotos que ha hecho el Sr. García Omedes que os traigo aquí. Gracias a ello, se puede ampliar bastante la imagen y disfrutar de los detalles y del conjunto. ¡Echarle el ojo!

Dormir, soñar… (marteze!)


Esta vez no es insomnio. Es que no quiero irme a dormir, todavía.

Me tomaría un café, pero prefiero guardar una ultima bala, para por si acaso… Por si acaso es posible madrugar mañana, o no levantarse hecha una alpargata.

He visto una boca cueva en la que una vez pasé frío con amigos, buscando un papel envuelto en plástico. Y he visto el interior, que no vi entonces. ¡Internet es un baúl mágico!

He escuchado a un viejo compañero de noches sin luz (ya anclado en el otro tiempo, o quizá en el futuro, pero,desde luego, NO en éste), cantando una vieja canción:

She Moved Through the Fair

Author: Padraic Collum

My young love said to me, “My mother won’t mind
And my father won’t slight you for your lack of kind”
And she stepped away from me and this she did say:
“It will not be long, love, till our wedding day”

As she stepped away from me and she moved through the fair
And fondly I watched her move here and move there
And then she turned homeward with one star awake
Like the swan in the evening moves over the lake

The people were saying, no two e’er were wed
But one had a sorrow that never was said
And I smiled as she passed with her goods and her gear,
And that was the last that I saw of my dear.

Last night she came to me, my dead love came in
So softly she came that her feet made no din
As she laid her hand on me and this she did say
“It will not be long, love, ‘til our wedding day”

Y me tengo que ir a la cama, porque si no, me dará un jamacurcio y no sé quién seré mañana.

(NOTA: ha llovido mucho desde 1995)

Olvido


Foto de J. Aymá

Recomendable leer esta pequeña serie de artículos muy literarios, y muy perspicaces, de Antonio Lucas, que ha publicado El Mundo-Verano, con estupendas fotografías de José Aymá, como la que reproduzco en cabecera.

La serie se llama Donde habita el olvido y son solamente seis artículos* acerca de pueblos vacíos o casi vacíos, de España.

No sé yo hablar de “España vacía”, aunque sí que tengo conocimiento de parte de ella, de la que está ya vacía, de la que lo ha estado y de la que parece que lo estará. He leído el libro de Sergio del Molino, que me parece muy bueno y que recomiendo a todo el mundo, precisamente por dar un punto de vista no predecible. Pero, sinceramente, me quedo con el reportaje de El Mundo, que me hace pensar.

Tampoco tengo una mirada romántica sobre ésto, ni nostálgica, puesto que -salvo por lo que diré más abajo- no he conocido abandonado a mi pueblo, a pesar de que algunas de sus casas más señaladas se caen a cachos y están semideshabitadas, faltas de uso y llenas de cazcarria. Pero sí que conozco la Historia, y sé que es muy fácil el abandono y que raras veces es recuperable, mucho menos con las características que les fueron propias en otro tiempo. ¡Ah, el tiempo…!

He estudiado, siquiera como materia de nostalgias, o aprendizaje de modelos, la desaparición de caseríos y de familias extensas en tiempo histórico moderno y contemporáneo, en lugares en los que no era -hasta hace relativamente poco- habitual la urbanización.

Emigración, cambio de paradigma económico, ineptitudes varias, vida-muerte… La muerte no tiene misterio, lo que lo tiene es la vida.

Sucede, así de insensible es el tiempo y su puñetera memoria, la Historia. Ese invento del demonio para que se entretengan los tontos…

Gracias a Dios, hoy existen fotos ya que no documentos, ni cronicones… porque así queda constancia de adobe y tapial derruido, de piedra machacada y llena de verdín y de muchísimos lugares ya abandonados, por los que ya nadie llora. Material arqueológico, se llama la figura.

Situaría en este mapa peculiar de olvidos a un pueblo (que no sale en la serie, pero que sigue en Cuenca), y que por un pelo se ha librado de salir en los papeles estos días. Se llama Sotoca. De ahí procede mi familia materna.

No, tampoco se lo encuentra en el nomenclator de este otro estupendo blog sobre pueblos abandonados, que he conocido gracias a los artículos de El Mundo.


(* Ya podría El Mundo online recoger toda la serie en un mismo apartado, porque los seis artículos se trasconejan detrás de otros y así son difíciles de encontrar).

Digitalización de un Códice español


Como se digitaliza un Códice del s. X en España. ¿Un poquitillo de descuido en la manipulación…? Güeno… El video me lo han compartido ayer en Facebús, y de Irlanda no me ha llegado aún cómo lo hacen. Al Florentius que lo pintó, sí que le llegó, sí… ¿se nota? (Otro día os cuento qué […]

MuZiquita


Como se ve, no tengo tanto trabajo como cuando estaba escribiendo la novela… y por eso vuelvo a actualizar más a menudo el blogo. Hoy, brujuleando por ahí, me he vuelto a dar de boca con el klezmer y con uno de sus representantes más significativos. Dave Tarras fue el abuelo de los grandes clarinetistas […]