Dormir, soñar… (marteze!)


Esta vez no es insomnio. Es que no quiero irme a dormir, todavía.

Me tomaría un café, pero prefiero guardar una ultima bala, para por si acaso… Por si acaso es posible madrugar mañana, o no levantarse hecha una alpargata.

He visto una boca cueva en la que una vez pasé frío con amigos, buscando un papel envuelto en plástico. Y he visto el interior, que no vi entonces. ¡Internet es un baúl mágico!

He escuchado a un viejo compañero de noches sin luz (ya anclado en el otro tiempo, o quizá en el futuro, pero,desde luego, NO en éste), cantando una vieja canción:

She Moved Through the Fair

Author: Padraic Collum

My young love said to me, “My mother won’t mind
And my father won’t slight you for your lack of kind”
And she stepped away from me and this she did say:
“It will not be long, love, till our wedding day”

As she stepped away from me and she moved through the fair
And fondly I watched her move here and move there
And then she turned homeward with one star awake
Like the swan in the evening moves over the lake

The people were saying, no two e’er were wed
But one had a sorrow that never was said
And I smiled as she passed with her goods and her gear,
And that was the last that I saw of my dear.

Last night she came to me, my dead love came in
So softly she came that her feet made no din
As she laid her hand on me and this she did say
“It will not be long, love, ‘til our wedding day”

Y me tengo que ir a la cama, porque si no, me dará un jamacurcio y no sé quién seré mañana.

(NOTA: ha llovido mucho desde 1995)

Olvido


Foto de J. Aymá

Recomendable leer esta pequeña serie de artículos muy literarios, y muy perspicaces, de Antonio Lucas, que ha publicado El Mundo-Verano, con estupendas fotografías de José Aymá, como la que reproduzco en cabecera.

La serie se llama Donde habita el olvido y son solamente seis artículos* acerca de pueblos vacíos o casi vacíos, de España.

No sé yo hablar de “España vacía”, aunque sí que tengo conocimiento de parte de ella, de la que está ya vacía, de la que lo ha estado y de la que parece que lo estará. He leído el libro de Sergio del Molino, que me parece muy bueno y que recomiendo a todo el mundo, precisamente por dar un punto de vista no predecible. Pero, sinceramente, me quedo con el reportaje de El Mundo, que me hace pensar.

Tampoco tengo una mirada romántica sobre ésto, ni nostálgica, puesto que -salvo por lo que diré más abajo- no he conocido abandonado a mi pueblo, a pesar de que algunas de sus casas más señaladas se caen a cachos y están semideshabitadas, faltas de uso y llenas de cazcarria. Pero sí que conozco la Historia, y sé que es muy fácil el abandono y que raras veces es recuperable, mucho menos con las características que les fueron propias en otro tiempo. ¡Ah, el tiempo…!

He estudiado, siquiera como materia de nostalgias, o aprendizaje de modelos, la desaparición de caseríos y de familias extensas en tiempo histórico moderno y contemporáneo, en lugares en los que no era -hasta hace relativamente poco- habitual la urbanización.

Emigración, cambio de paradigma económico, ineptitudes varias, vida-muerte… La muerte no tiene misterio, lo que lo tiene es la vida.

Sucede, así de insensible es el tiempo y su puñetera memoria, la Historia. Ese invento del demonio para que se entretengan los tontos…

Gracias a Dios, hoy existen fotos ya que no documentos, ni cronicones… porque así queda constancia de adobe y tapial derruido, de piedra machacada y llena de verdín y de muchísimos lugares ya abandonados, por los que ya nadie llora. Material arqueológico, se llama la figura.

Situaría en este mapa peculiar de olvidos a un pueblo (que no sale en la serie, pero que sigue en Cuenca), y que por un pelo se ha librado de salir en los papeles estos días. Se llama Sotoca. De ahí procede mi familia materna.

No, tampoco se lo encuentra en el nomenclator de este otro estupendo blog sobre pueblos abandonados, que he conocido gracias a los artículos de El Mundo.


(* Ya podría El Mundo online recoger toda la serie en un mismo apartado, porque los seis artículos se trasconejan detrás de otros y así son difíciles de encontrar).

Digitalización de un Códice español


Como se digitaliza un Códice del s. X en España. ¿Un poquitillo de descuido en la manipulación…? Güeno… El video me lo han compartido ayer en Facebús, y de Irlanda no me ha llegado aún cómo lo hacen. Al Florentius que lo pintó, sí que le llegó, sí… ¿se nota? (Otro día os cuento qué […]

MuZiquita


Como se ve, no tengo tanto trabajo como cuando estaba escribiendo la novela… y por eso vuelvo a actualizar más a menudo el blogo. Hoy, brujuleando por ahí, me he vuelto a dar de boca con el klezmer y con uno de sus representantes más significativos. Dave Tarras fue el abuelo de los grandes clarinetistas […]

En la fiesta de San Longaradh


Libros, libros, libros

El estupendo blogo de Marcella sobre los santos de Irlanda trae hoy una entrada muy interesante sobre los libros y su cuidado en la Irlanda de los siglos de oro.

Como hace ella, advertimos que su fuente en este caso es un artículo de hace más de un siglo (1909), así que vale como divulgación y entrada a un conocimiento más amplio de lo que era la producción y cuidado libresco, en el país del que los peregrinos salían con libros, no con bocadillos de salchichón. Y en el que abundaban los estudiantes de todas partes (¡No me creo que no hubiera españoles, por cierto!)

Y el punto viene de que el santo irlandés del día de hoy es San Longharadh, famoso por ser “el que más sabía de libros” y, que cuando murió, se cayeron todos los que estaban en los… Iba a escribir “anaqueles“pero resulta que no era en baldas ni armarios como (se creía en 1900) que se guardaban los libros irlandeses.

Todos los libros en las escarpias de las bibliotecas de Irlanda, se cayeron al suelo…

(¿Y si fuera que este santo lo que inventó fue precisamente una forma de clasificar libros y organizarlos dentro de la biblioteca, y por eso se vinieron abajo, “se confundieron” todos cuando él se murió? Vds. tengan en cuenta que una tiende a visualizar estas cosas, para luego ponerlas en alguna novela y ese asunto, un sistema de clasificación propiamente irlandés, me encocora y me fascina).

La información sobre las “bibliotecas”etiopes realizada por la fuente de principios del XX que utiliza la bloguera también ha de ser tomada con cuidado. No he visto todavía ninguna referencia a éso que no sea refrito de lo mismo. Así que sigo sin imaginarme claramente cómo era la biblioteca de mi monasterio favorito.

Finalmente ¿no es subyugante el mundo de los cumdaich o fundas (a veces relicario) de libros?

Espero que haya más información sobre éste tema en lo que irá apareciendo en este otro blog del que ya hablamos hace dos meses. Mientras tanto lean vds. las entradas de Omnium Sanctorum a las que me refiero: 1 y 2.