Animación (para no desanimarse)


Me ha llegado a través de Facebook noticia de esta película que al parecer ha pasado sin pena ni glorias por las pantallas (¡estrenada en 2010!). Me he quedado a cuadros, ¡qué bien hecha!

Que se trata de un trabajazo que merece la pena da fe el “making off” que se puede visualizar aquí.

Y aquí una animación basada en la imaginería de los códices medievales, que es una pasada.

No se comprende que películas así pasen desapercibidas en medio de tanta basurilla. Dejamos aparte las superproducciones algosajonas, a menudo igual de basurientas.

La imaginación… tururú.

Días de basta ya


Puesta de sol. Foto: Mujerárbol

Los humanos construimos nuestros consuelos a base de palabrería y gestos, de ahí el tirón del ritual.

He encontrado poco consuelo estos días, quizá, los que aún creemos en la libertad e igualdad de los españoles (este gentilicio, al parecer, es una entelequia) somos muy, pero muy raros y escasos en el panorama del mundo digital. Me queda el mal sabor de boca que queda cuando a uno le dejan con el culo al aire. Me parece que sé quienes me han dejado así -a mí y a muchos otros españoles- pero dejo mi identificación para el día que tenga que ir a votar.

He comentado el asunto con mis amigos del remo, que me han ofrecido algunas claves, pero aun poco consuelo. Con los amigos menos virtuales tengo opiniones contrapuestas: unos añoran tiempos que yo no tengo ninguna gana de añorar, quizá porque los viví de otra manera distinta a la suya. Los otros, coinciden conmigo en que se ha perdido una oportunidad y que las Sentencias, aunque no gusten, hay que acatarlas. Y que lo que estamos viendo estos días por la tele, es fascismo descerebrado, atizado al alimón entre indignos representantes del Estado -Presidente de la Generalidad-; un Gobierno desnortado (pero no por los acontecimientos, sino por su propia falta de sustancia) y borricos generación IPhone, los borricos más fisnos conocidos.

Hoy he encontrado en la Fundación para la Libertad unas palabras que me han dado bastante consuelo. Un artículo maravilloso de Teo Uriarte, acertado como suele serlo.

La solución pasa por recuperar en dosis liberales y republicanas un cierto patriotismo español que haga emerger la nación española ante tanta tragedia y esperpento periférico.

Mientras el patriotismo se identifique exclusivamente con añorar glorias del pasado, sin observar de cerca las virtudes actuales y señalar los defectos, para arreglarlos, mal vamos. Y ojo, que tengo claro que los valores republicanos pueden estar perfectamente representados en una monarquía como la actual.

Lo demás, es agitar el esperpento y algo peor: el odio. Ese es el consuelo que yo buscaba, uno que tuviese como objetivo recordar la Historia y evitar el odio, que se nos está subiendo la bilis demasiado estos días (desde antes de que acabara el verano).

De agitar o buscar muertos, ¡basta ya!

 

Experiencias entrañables


Foto de Fahad AlAni en Pexels

contemplar el vuelo de las aves es una de las experiencias más entrañables que podemos obtener del entorno 

dice la autora de estos post encantadores y sencillos de entender.

Con motivo del Día de las Aves, que será el 4 y el 5 de octubre, os dejo uno de ellos, ilustrado con imágenes de las diferentes formas, colores y texturas de las plumas de de distintas aves del mundo.

Foto de Aleks Magnusson en Pexels

También os invito a que “pajareéis” solos o en grupo, no ya por afán científico o deseo de proteger el entorno. Hacedlo -y mejor con vuestros niños- por el simple placer de observar (a poder ser en silencio) los pajaritos grandes y pequeños, los ángeles más claros e identificables que los dioses han puesto a nuestro alcance.

Yo lo haré este domingo con amigos del grupo local de SEO. ¡Que no decaiga la curiosidad!

Canturreos


Photo by Rui Neves from Pexels

Debe de haber un lenguaje secreto en el movimiento y sobre todo, el canto de los pájaros.

Aún no soy capaz de identificarlos a simple vista, ¡pues menuda vista tengo!

Hoy vi fugazmente un mosquitero en la orilla del rio. La lavandera competía  en movimiento armonioso con un mirlo, entre las fuentes barrocas.

Capto formas de moverse que diferencian a unos de otros. Esta mañana vi pasar tres aves blancas, grandes, en dirección Sur, seguramente hacia el Mar del Ontígola. El blanco delataba que no eran palomas y la lejanía que no podían ser gorriones. Imagino que garcetas, porque no tenían forma de cigüeñas.

Luego, pasaron muchos “aviones de gasolina” (naves aéreas con marca comercial) que se diferencian en tosquedad y poca elegancia de los auténticos aviones, cuyas acrobacias en el reducido espacio del patio, me fascinan todas las mañanas.

Y el domingo tuve acompañamiento musical todo el día con los apasionados canturreos de un mirlo, que lo hacía subido en las antenas de las casas de enfrente. Qué locura y qué pasión en sus fraseos, que a veces me recordaban una charla entre mujeres enfadadas. Seguro que lo que dice se parece mucho a lo que dirían las mujeres enfadadas (“¡…y tú guarrrrra!”); pero, la verdad: ayer no lo ví y lo eché de menos. Y hoy solo le he escuchado un ratito. ¿Por qué no canta más a menudo?

Ya, ya sé que tiene que haber una razón biológica, pero es que yo soy escribidora de cuentos, no bióloga. Y soy impaciente con el tiempo que pasa y las bellezas que se me escapan a toda velocidad.

Pensares


Resulta que ya no voy a tener el pretexto de los artículos de Fernando Aramburu en El Mundo para poder hacer una entrada los domingos. El estupendo escritor ha dejado el diario, para poder concentrarse en lo que más nos gusta a los escritores: escribir una novela. Una cosa muy absorbente, como ya os he contado.

Esto me va a permitir poner un poco de atención a artículos o entrevistas que rodean el epígrafe “Pensares” de mis enlaces. No siempre, pero a veces, como es el caso de estos días de supuesta “reivindicación” callejera.

Hoy mismo me he encontrado esta reseña tan buena a cargo de Francisco Sosa Wagner, de un libro sobre constitucionalismo (Roberto Blanco Valdés, “Vindicación de la España constitucional” (Madrid, Alianza, 2018).

El artículo, que tiene la ironía candonga de Sosa, cuyas peripecias políticas se reseñan en otra página de la misma revista online, se puede compaginar con esta entrevista a Gregorio Luri en El Mundo, precisamente.

Hala, tres pensares por el precio de un vermut de domingo. Hummm, vermut, ¿me definirá ese trago como una conservadora cauta? (arriba al centro, otra bebida que podría definirme, pero tengo más, don’t worry…).