Cambios y elegancia


Antes, una cambiaba y no se daba cuenta. Ahora resulta que me doy cuenta, ¡vaya que si me la doy! Me figuro que es producto de la edad, de la Edad Media…

 

Me gustaría que cambiar no fuera sinónimo de abandonar, al menos de abandonar ciertas cosas que hay que continuar con cierta elegancia… Pero bueno: como la elegancia no ha sido nunca mi fuerte, a veces dejo cosas a lo burro, como quien deja caer un peso que le agobia mientras sube una cuesta.

Subir cuestas, ¡menudo ejercicio!

El caso es que he abandonado algunas cosas, o se han ido por sí solas, y otras nuevas han llegado. Como diría la Vieja de Beara, “ya no espero nuevas mareas”, pero me alegra que el agua fresquita de la ola me moje los pies. Prefiero que los cambios lleguen poco a poco, para irse adaptando y para degustar el sabor saladito de la ola antes de correr en dirección contraria, o dejarse empapar. Como veis, echo de menos el mar a estas alturas de no-verano, pero espera que ya viene, ya viene…

Image: ‘Shades Of Blue, Ambre Resort, Mauritius!!!’ http://www.flickr.com/photos/19204893@N00/11726231275 Found on flickrcc.net

Cosas por las que una tenía pasión, o estaba fascinada, han dejado de fascinarme de esa manera y lo hacen de otra, más relajada. Otras no consiguen moverme ni una uña. Cosas que llevo en el corazón, se han aligerado. Amigos de los que ya no sé nada son lo que más me intriga, pero intento que el peso de la añoranza sea leve. Personas a las que hay que dejar, también.

Sobrellevar los cambios con elegancia: un extraño juego de equilibrios.

Un comentario en “Cambios y elegancia

  1. Querida Doña Carmen
    La vida es cambio contínuo. Y cada día nos trae nuevas sorpresas, pero también nuevos abandonos , de los que ya no están, de los que ya no quieren estar con nosotros, pero también de nuestras propias fuerzas, de nuestra memoria, ( de pronto, tenemos que buscarlo todo en el google , “san google”) . Es duro el irse muriendo poco a poco…
    Pero mientras sepamos quienes somos, y nos reconozcamos a nosotros mismos, la vida merece la pena. Y para seguir consiguiendo eso, lo mejor es correr, como usted hace, o, al menos, andar cada día.

    Muchas gracias por tener este blog tan estupendo, que al menos a mí me ha descubierto, a esta edad provecta, cosas y sitios disfrutables que no conocía.
    Gracias, Pues.

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