Palabras olvidadas


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Anales de los Cuatro Maestros, 1097.- Una gran abundancia de avellanas en toda Irlanda este año, de manera que los cochinos de Irlanda engordaron y algunas de estas avellanas duraron hasta el final de dos años después. Se lo llamó el Año de las avellanas blancas”, y un seiseadhach de avellanas costaba un penique.

Cuando quise poner a mi novela un título, pensé primero en “El año de las avellanas blancas”. pero como el disparador me lo dio otro año (el 1100) no pude emplearlo.

Tampoco pude averiguar lo que es un seiseadhach, pero está claro que contiene la raíz “seis”. Me figuro que la cantidad tiene que ser más de una docena, pues eso serían muy pocas avellanas, por más maravillosas que fuesen.

Pensé que la palabra más cercana en español tradicional (el que habla de fanegas, de cuartillos y de esas cosas que se utilizaban en el mundo rural y miden pocas cantidades de algo) podría ser “ambuesta“, una palabra ya en desuso que tiene raíz céltica. Un “bas”, palmo/palma de la mano irlandés, es poco más de 8 cm. muy poco, si es que el conjunto de pesos y medidas que viene en la wiki no es una invención.

Ambuesta. A mi me la enseñaron de otra forma, como “almozá”/almozada… Parece oriental, con esa “al”, pero no lo es. Almozada no es más que ambuesta pero transformada por el mucho uso, como esos objetos desconocidos que se encuentran en los pueblos abandonados y que uno ya no sabe para qué sirven.

Sin embargo, cada vez que bebemos agua de una fuente recogiéndola con las manos, hacemos una ambuesta, pues recogemos una pequeña cantidad de algo suelto (muy suelto) entre las dos manos.

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