Siempre haciéndonos sonreír este hombre.
Yo no puedo olvidarme del olor a ajo que tenía el primer libro que leí, una antigua edición infantil del Quijote que mi tía guardaba en la mesa de la cocina, entre ajos. ¡Viva el ajo (crudo)!
Origen: Un respeto al ajo

Respuestas
Pues yo no puedo con el olor a ajo. Que a mi abuela le dijeron que era bueno contra el reúma, y como en casa el ajo no se usaba, que tenemos la desgracia de una pituitaria desarrolladísima, lo tomaba concentrado en forma de cápsulas. Y ella no se daba cuenta, pero el hálito le olía a ajo a varios metros de distancia. Y claro, nosotros no se lo podíamos avisar, porque ella estaba convencida de que aquellas cápsulas eran la purga de Benito.
Cuando ella se murió, el «aroma» a ajo desapareció de casa. Y la verdad es que lo llegamos a echar de menos. Pero no lo suficiente como para adoptarlo en la cocina.
¡ FELICES PASCUAS !
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¡Para gustos, colores, Dª Vie! Yo ya le digo, no es que me encocore el ajo, pero me trae buenos recuerdos. Y con tomatito fresco, comino y aceite me da frescura veraniega.
Hago un alto en mi artesanal tarea de preparar a mano (¡a mano!) los carteles de las 2 presentaciones del libro. Los pondré en el blog, y en el otro blog, y en adonde sea, descuide. Y hago un alto para decirle ¡FELICES PASCUAS!
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