2 comentarios en “Un respeto al ajo

  1. Pues yo no puedo con el olor a ajo. Que a mi abuela le dijeron que era bueno contra el reúma, y como en casa el ajo no se usaba, que tenemos la desgracia de una pituitaria desarrolladísima, lo tomaba concentrado en forma de cápsulas. Y ella no se daba cuenta, pero el hálito le olía a ajo a varios metros de distancia. Y claro, nosotros no se lo podíamos avisar, porque ella estaba convencida de que aquellas cápsulas eran la purga de Benito.
    Cuando ella se murió, el “aroma” a ajo desapareció de casa. Y la verdad es que lo llegamos a echar de menos. Pero no lo suficiente como para adoptarlo en la cocina.

    ¡ FELICES PASCUAS !

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    • ¡Para gustos, colores, Dª Vie! Yo ya le digo, no es que me encocore el ajo, pero me trae buenos recuerdos. Y con tomatito fresco, comino y aceite me da frescura veraniega.
      Hago un alto en mi artesanal tarea de preparar a mano (¡a mano!) los carteles de las 2 presentaciones del libro. Los pondré en el blog, y en el otro blog, y en adonde sea, descuide. Y hago un alto para decirle ¡FELICES PASCUAS!

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