Pesimismo y tejones


Foto de Mikhail Kapychka en Pexels

Nos rodea una ola de pesimismo cabreado que asfixia lo poco bueno que hubiera crecido en España estos ultimos, digamos cinco años.

La ola (nunca mejor dicho, por el título de esa película alemana imprescindible) está azuzada por teles y periódicos, por el electoralismo y por la tontería de un Gobierno inane e inerte, no menos fantoche que el de Rajoy. Y está rematada por grandes dosis de incultura de la que, al parecer, nos ufanamos.

Aunque es reflujo de algo más global, la verdad es que en esta España de nuestras penas-penitas tiene una cara bastante fea.

Yo creo que nunca, quizá en algún momento de los “años de plomo”, se ha visto el Estado tan desarbolado como ahora. No es que no exista en Cataluña, es que no existe en ningún lado. Existen jefecillos de taifas, con subjefecillos de taifita. Sin animales sacrificados en la proclamación, pero algo así como la Irlanda prefeudal del siglo X, aunque sin santos, ni sabios.

Perdón: con sabios y algunos santos. Y sí, hay animalillos sacrificados: los tejones, o sea, nosotros.

Tejón. Image by Dirk (Beeki®) Schumacher from Pixabay

Volvemos a que decir las cosas básicas -el a,e,i,o,u de la vida social y política: libertad, igualdad, solidaridad, ley- parezca una enormidad, o aún peor, que parece que no interesa a nadie. Al menos, en aquellos “años de plomo” aún había cabezas capaces de ver el desafío. Ahora resulta que nadie lo ve, encandilado como está con otras cosas… ¡o ensimismado en su enorme ego!

Que nadie está por encima de la Ley. Que hay un desafío constante a la mísma ley ¡desde los propios representantes del Estado: Rectores, gobernantes autonómicos, alcaldes…! Que lo populista y lo totalitario es querer dividirnos en tribus de “buenos” y “malos” y que eso se haga desde el mismo poder, no porque se le ocurra a cuatro chalados. Que hay gente que pasmosamente llama nazis a los demás (sobre todo a los tejones) mientras enarbola una hermosa esvástica cerebral y bastantes gestos corporales pardos, además de ir pisando los derechos de todos.

Que no hay día que algún representante del Estado no nos atice con alguna “originalidad“, encubridora de la falta de ideas y sobre todo, la falta de compromiso ¡con su propio trabajo! Personajes sin cultura (que no, no es “haber leído algo”) que se creen que por decir que profesan una “ideología” (aunque el que las siglas contengan ideología ya es dudoso, a estas alturas) tienen pista libre para… para olvidarse de los problemas reales de los españoles y desplegar un plumaje que nadie les ha pedido.

En definitiva, pesimismo.

¿Votar al menos malo? ¡Anda que no es difícil saber quien es el menos malo!

Mejor buscar árboles donde esconderse. Como Robin Hood y sus tejones.

 

 

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