Seres de luz y fuego


S. Miguel Arcángel, (detalle) de Wilhelmina Geddes (www.gloine.ie)

Durante las horas que pude asistir al coloquio académico sobre el monasticismo femenino en la Irlanda medieval, que fue organizado a principios de Julio por el monasterio de Glenstal, me sorprendieron las imágenes de vidrieras que los ponentes colocaban en sus pantallas compartidas de Zoom, como ilustración de lo que estaban diciendo. Como se ve, mi atención no está muy enfocada estos días…

Pero el caso es que mi desenfoque sirvió para saber un poco más de uno de los movimientos artísticos que más repercusión tuvo en Irlanda en tiempos de la naciente República, en el periodo de entreguerras, a principios del s. XX.

Se trataba de obras de vidrieros encuadrados en el movimiento Arts & Crafts, que, vuelto hacia lo artesanal, lo colectivo y la estética medieval, tenía una mirada más moderna que los anteriores “neo-góticos” y pre-rafaelistas ingleses, por lo que acogió con interés los motivos extraídos de la riqueza imaginativa de las leyendas religiosas hibérnicas, así como de la tumultuosa literatura irlandesa antigua y moderna, tan significativa por aquellos días en que Irlanda estaba levantando cabeza.

Estos artistas irlandeses se unieron en una asociación de la rama del vidrio coloreado y emplomado, denominada “La Torre de Cristal”, con nombre gaélico, An Túr Gloine, bajo la dirección de una significativa “emprendedora”, Sara Purser (1848-1943). No les iban a faltar encargos, pues las iglesias Católica y Anglicana, una vez liberadas de la presión que ejercían leyes vigentes en territorio británico contrarias a la libertad religiosa, se abrieron a interpretaciones iconográficas más atrevidas de los temas tradicionales. El grupo también estuvo abierto a otros comitentes, como el propio Estado Libre de Irlanda (1.922-1.937) que les encargó una obra de gran repercusión mediática… aunque en sentido contrario a la oficialmente esperada para la obra. Pero ese es un cotilleo que os contare otro día 😉

En el caso de las vidrieras de tematica religiosa, estos artistas crearon una iconografía muy moderna. Hay que tener en cuenta que los santos irlandeses no tenían una iconografía definida, a pesar de los esfuerzos de las instancias oficiales, como el decreto del Sínodo de Cashel, a mediados del XV, para asentar y popularizar la imagen de Patricio que hoy conocemos: un obispo (casi siempre vestido de verde) con báculo y una serpiente a los pies. El color verde es algo moderno y algo tontorro, aunque siempre estuvo asociado a Irlanda… pero quizá no en esos tonos. Por lo demás, existen pocas referencias visuales de estos santos, a pesar de los pintorescos detalles de sus vidas legendarias: la compañía de animales, especialmente los que son raros en la hagiografía, como el zorro de S. Ciarán o la mosquilla y el ratón de S. Mo Chúa; o bien los objetos ligados a ellos, como los peculiares báculos nativos o el calzado (sí, el calzado: a la izquierda, el zapato-relicario de Sª. Brígid, representado en una de estas vidrieras).

Los artistas de An Túr Gloine se apoyaban en colores fuertes y en un dibujo resolutivo, que daba una visión muy corpórea de los

santos nativos, y de otros seres sobrenaturales, como los magníficos ángeles y arcángeles de Wilhelmina Geddes que he puesto a la derecha (se trata de S. Miguel, con unas poderosas alas rojas).

También la iconografía de trajes y actitudes era atrevida y fantástica, como la representación que se encuentra en esta vidriera del templo de St. Beaidh en Ardcarne, diócesis de Elphin (Iglesia de Irlanda*). S. Patricio, en el lado izquierdo, en púrpura y rojo, nada de verde, y Sª. Brígit, cuyo rostro no es precisamente idealizado, en azafranes y en su mano derecha una pequeña ermita de tipo nativo –clochán– en alusión a la fundación de monasterios.

Extraída de https://www.gloine.ie/search/window/14701/W09

Esta obra concreta se debe a Evie Hone (1894-1955) una de las artistas más destacables de la Torre de Cristal, de la que formaron parte muchas mujeres: Catherine O’Brien, Beatrice Elvery, Ethel Rhynd… y por supuesto Evie Hone y Wilhelmina Geddes. 

Los fondos y orlas abstractos y llenos de color, así como muchos detalles del ropaje o del paisaje que rodea a los sujetos, son una magnífica muestra de imaginación, inspirada en las orlas decorativas de los manuscritos insulares PERO sin sus mismos códigos visuales, idealizados actualmente como epítome de “lo céltico”.

Muchas de estas vidrieras sirven para ilustrar cubiertas de libros, o de catálogos (como este de la editorial Four Courts Press de Dublín) y también de websites.

Four Courts Press Catalogue 2021 (S. Columba, detalle, de Wilhelmina Geddes).

Si queréis echar una ojeada a algunas de las obras de estos artistas del color, la transparencia y el fuego, lo mejor es que consultéis las estupendas fotografías (muchas de ellas ampliables) de las vidrieras de los templos que se encuentran en la página del proyecto “Gloine” que intenta la catalogación digital de estas obras de arte, emprendido por la Iglesia de Irlanda (anglicana) en consorcio con otras denominaciones religiosas.

Pinchar en este enlace y filtrar la búsqueda por estudios, aunque sin filtrar y mirando a lo loco, para desenfocar el ojo, también merece la pena.

Otra información viene aquí y, por supuesto, tirando de la wiki.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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