Resolviendo un «enigma»


… de andar por casa

Llevo meses dándole vueltas a una pregunta:

«¿cómo serían las trampas para peces de hace 35.000 años?».

El motivo de la pregunta y su cronología es estrictamente literario, porque una no es ni siquiera «recreadora» histórica, y de Prehistoria entiende poco, tirando a poquito, pese a sus visitas al MAN y sus tripazos por cuevas con habitación humana antigua…

Sabemos que Neandertal consumia pescado. Igual debían de hacerlo los sapiens europeos tempranillos, porque lo que se come se cría: grasita, proteínas y sostenimiento para cuando se anda mucho y se trabaja a modo.

Lo de que se encontraban pescaos muertos en la orilla de las playas podía ser o una bendicion divina (para ellos) o una fórmula arqueológicamente tan dificil de probar como lo mío. Sabemos que nuestros antepasados de cualquiera de las dos clases aprovechaba al máximo lo que el terreno en que se encontraba diera de sí.

Los ríos nunca han sido despreciados por el humano como fuente de alimento… hasta que se inventaron los plásticos.

En realidad, una está hasta el gorro de visualizar al neandertal/sapiens musculoso pinchado pececillos con una azagaya, como si fueran aceitunas, en medio de la corriente de un río de montaña.

A lo mejor, en años en que los ríos fueran tan empedrados de peces que bastara con meterse en medio del revuelo y pegar dos zarpazos el truco podía funcionar. Pero vamos, desconfío mucho de esa imagen. Primero porque ese tipo de pesca oportunista e individual habría bastado para uno o dos almuerzos de una pareja y… poco más. No para un grupo medianamente grueso de personas que, encima, por su constitución, necesitaban proteína a punta de pala. Si se organizaban, que lo hacía para cazar grandes animales; si eran capaces de hablar (que seguro); si hacían «arte» aunque fueran rayajos en las paredes… no pescaban así.

Pescaban con arte.

Consulté las fuentes que tenía a mi alrededor -a saber, artículos en academia.edu; libros pedidos a la biblioteca pública; internet y YT- y la verdad es que encontré cosas curiosas (y serias) acerca del binomio «pesca/prehistoria».

Por ejemplo, visualicé esta demostración bien informada de una reconstrucción arqueológica paciente y artesana de una trampa para peces Neolítica (dat. 4200 BC). Merece la pena leer el artículo para comprobar cómo fue el hallazgo, su interpretación y el enorme y delicado trabajo que llevaron a cabo los reconstructores, para ver cuánto tiempo podía llevar el tejido de ese artilugio y qué técnica se utilizó para el minucioso trenzado.

Estado del objeto in situ. Foto Corrie Bakels 2005.

Pero el objeto en sí, una nasa hecha con aros de ramas flexibles y cientos de trozos de ramitas recortadas a distintos tamaños para ofrecer un objeto final no solamente útil, sino agradable a la vista, era tal obra de artesanía que podría pasar por medieval o incluso moderna…

Pero estaba datada en el Neolítico y se había encontrado en un excelente estado de conservación  gracias a un tipo de suelo concreto (turbera musgosa) y a muchas horas de trabajo de los arqueólogos y de los reconstructores.

Los hallazgos de este tipo son rarísimos de encontrar, aunque sean tan modernos como esa nasa, pues no solo están fabricados con material muy perecedero tal que ramas, caña, juncia, fibra vegetal, etc. sino que, salvo turbera y mucha suerte, la madera no es un material que se conserva mucho tiempo.

Vale: la cosa que intentaba imaginarme tenía que haber existido desde mucho antes, y quizá haber tenido otra forma, menos elaborada. Pero, además, yo quería visualizar cómo funcionaba eso tan listo que hasta hoy se sigue usando, aunque los materiales o los tamaños sean otros (las trampas fácilmente transportables de aros de acero o aluminio y red de nailon, sobre las que algún pescador aficionado y cercano me ha informado).

Bueno, pues mira: los excelentes videos etnográficos de Eugenio Monesma (muchos de ellos ya en YouTube) me ayudaron a encontrar un posible precedente de todo ello… y bien cerquita: en el río Cinca.

Una trampa para peces tan sencilla y eficaz como ese «cañal» altoaragonés, manejado por esos hombres tan de los de antes, me ha resuelto un enigma que venía dándome la lata desde principios de año.

Por supuesto, no estoy diciendo que neandertal o los sapiens antiguos usaran exactamente cañas, o que las usaran siempre: eso dependería del clima, del lugar y del momento. Ni que los nudos los hiciera con cordel de lino, ni que la trampa fuera exactamente así… (observo como uno de los cañaleros iguala cuidadosamente el extremo del cañal cortando con una cizalla, para que la longitud del artilugio sea uniforme, y eso… es muy sapiens).

Pero ojo al armazón, que es lo más simple e inteligente que he visto: 3 ramas flexibles (luego se flexibilizan más) colocadas a intervalo regular, para dar consistencia a la cosa y encima facilitar el transporte y el «montaje» final.

Claro que sí. Si neandertal puso trampas para peces en los ríos, que tuvo que ponerlas, al menos en campamentos estacionales, que duraban pocas semanas y se repetían varios años, lo hacían en temporadas que coincidieran con el desove de peces gordos y nutritivos. Lo harían en el tramo del rio que conociesen bien como paso de peces. Tales trampas debían ser así de sencillas, prácticas e inteligentes, como las de los cañaleros del Cinca.

Las trampas estarían destinadas no para sacar uno o dos pinchitos de pescao «a mano», sino para recoger durante varias noches/días un buen puñado de proteína con escamas (barbos, carpas, truchas… ¡qué se yo! ¿anguilas también?) porque no se trataba de un solo tío comiendo, sino varios de ellos y sus señoras, con algún churumbel que otro dando alaridos y algún viejales dando consejos.

En fin: que me gustó ver que el final del enigma estaba en un objeto que se usaba en la España de los años 50… Y que gracias a los cañaleros (y a los almadieros) y a los que hacen videos etnográficos, he resuelto un enigma ancestral

Respuestas

  1. Avatar de viejecita

    Estupendo el video de los pescadores del Cinca.
    Muchas gracias

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    1. Avatar de Aliseda

      Gracias al autor del video, Dª Vie. Y a vd. por acercarse a donde los árboles, como siempre.

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