El Salterio de Faddan More (republicación)


Captura de pantalla by Ban Dida.

ACTUALIZACIÓN DE UNA ENTRADA DE 2012.

Trasteando por ahi a raíz de la noticia de un papiro copto, me encontré más papiro… pero esta vez dentro de un manuscrito irlandés, lo que me picó el deseo de saber más. Hoy, a 3 de diciembre del 2020, trasteando por Facebook acerca de un muerto de turbera, vuelvo a esta entrada.

El Salterio de Faddan More fue encontrado en una turbera de la villa de ese nombre en el condado de Tipperary, en 2006. Fue puesto bajo la tutela del National Museum of Ireland, que inmediatamente empezó la labor de restauración. Teniendo en cuenta la cantidad de cosas que aparecen en las turberas del país, que apareciera un libro no era tan raro. Pero el caso es que parecía tratarse de uno de los escasísimos manuscritos de la “Edad de Oro” (s. VIII) que se conservan, aunque el quid de la cuestión estribaba en poder ver su contenido. En cuanto pudo leerse algo de él, los arqueólogos supieron que se trataba de los Salmos canónicos del Antiguo Testamento -por eso se llama “Salterio”- un libro bastante común en cualquier monasterio o iglesia cristiana.

Si hubiera sido un mss. con material y lengua nativa la historieta habría cambiado mucho… Pero lo poco que quedaba a la vista (antes de intentar “abrir” el libro) indicaba que la mejor datación era a través de la letra misma del manuscrito, y que, de regalo, tal vez se encontrase algo de decoración a color. Eso aparte de las contracubiertas, que sí: eran de papiro,, material vegetal reutilizado.

Afortunadamente, pudieron aplicarse técnicas exitosas y recuperar algunas hojas, que pueden verse en esta página del National Museum. (Actualizada). La “excavación” de las páginas salvables del libro fue minuciosa, tomándose en cuenta que la tinta utilizada, al contener partes de metal, podría haber salvado al menos parte de la escritura (imagináos letras individuales “extraídas” de un libro…).

El intríngulis del asunto era despegar las hojas unas de otras, pues gran parte del libro no era más que una masa caótica de cuero podrido.

Teniendo en cuenta lo que ha llovido (en Irlanda) desde entonces, parece que el Salterio no se ha podido reconstruir completamente, como se deseaba según los enlaces (ya rotos) que existían en 2012, cuando se redactó esta entrada.

Al menos se puede ver la letra, una bonita uncial mayúscula irlandesa, típica del s. VIII, lo cual determinó la datación del hallazgo. La delicadísima restauración que sufrió esta “lasaña de manuscrito” permite ver que la caligrafía era de lo mejorcito de la caligrafía monástica insular.

El Salterio había sido depositado en la turbera dentro de un bolso de piel de cerdo y tapado (todo junto, entiendo) con una piel de ternero. Al parecer, no es la primera vez que se encontraban objetos litúrgicos cristianos arrojados con cierto cuidado (envueltos o dentro de bolsos) en turberas. Parece difícil saber si tal cosa obedecía a un comportamiento ritual o si se trata de una ocultación o pérdida.

De todos modos, esto ya es curioso, pero lo dejaremos para otro día…

Lo que sí resulta extraño es que se encontrase casi intacta (pero desmenuzada por la humedad, el tiempo, la presión y la forma del descubrimiento) la cubierta del libro, que es la que llevaba papiro egipcio, pegado por dentro para dar consistencia al cuero del que está hecha. Sería la primera prueba de las relaciones mediterráneas del monasticismo irlandés. Mi curiosidad al respecto sigue insatisfecha: no he encontrado ni mú sobre este material tan llamativo. Probablemente fue imposible de analizar.

La bolsa donde estaba el libro se cerraba por medio de una lengueta con botones de hueso, como se ve en la reconstrucción. Se piensa que esta bolsa estaba teñida con un pigmento basado en carbón, es decir, que tenía un tono más bien negruzco.

En la web del Museo Nacional podéis ver imágenes de la recuperación de la cubierta y de alguna página del hallazgo, así como una recreación de las circunstancias mecánicas del mismo… Aparte de imágenes que no corresponden al Salterio (pues se ve el Cathach, se ve el Libro de Kells, se ve el Dimma…), hay unas fotos detalladas de las hojas que se han podido recuperar, acompañadas con su texto en latín y en inglés de los salmos. El Salterio, en su momento, pudo tener alguna de esas coloridas ilustraciones, pero se ve que no ha podido ser recuperado mucho más que esos fragmentos de páginas.

Por proximidad geográfica con el lugar donde se encontró, es posible que el libro fuese copiado en Lorrha o en Terryglas, o en alguno de los grandes monasterios de la ribera del Shannon, donde estaba pujante la industria de la copia de libros “para llevar”. Por otro lado, a mi me parece que el cuidado que se observa en las partes de escritura que pueden verse, indican que no era un libro de Salmos para llevar (aparte del tamaño y la cantidad de hojas que se estiman) sino que quizá tenía uso litúrgico.

En academia.edu via JSTOR se puede bajar un PDF gratis acerca del Salterio (5 pp.). En youtube también hay varios videos sobre el asunto. El más interesante puede ser este de 2014. Hay otro, que todavía no he visto, con una charla académica sobre el particular.

 

Es Historia


 

Puebla Vieja (Poble Vell) de Corbera de CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1178685

Relatos a contracorriente de la rancia propaganda, aún vigente por inverosímil que parezca, que lastra como una losa nuestra percepción de la contienda. 

Muy animada por el contenido de este blog que no conocía, el de Pedro Corral, en el que se ve un divulgador excepcional de las historias que -a lo peor- no salen en el cuadro paralítico de la “memoria histórica”. Y encima con una escritura sencilla que, en momentos, roza lo poético.

Ya dije que no me atrae especialmente el tema Guerra Civil, pero puesto que ha influido tanto en nuestra España contemporánea, merece al menos la pena que conozcamos los relatos al margen de la rancia propaganda.

Ahí queda, enlazado.

 

Entrevista en Academia Play


 

Parece ser que los visigodos están de moda. Primero, fue el libro de León Arsenal “Godos de Hispania”, a cuya presentación asistí hace ya unos meses y que estoy leyendo a tropezones (¡tengo demasiados libros en listaaa!)

Y luego el que se comenta en este video de Academia Play, “Visigodos hijos de un dios furioso”, cuyo autor, José Soto Chica nos cuenta algunos detalles en esta entrevista en Academia Play. Pildorillas de Historia muy bien tiradas. Y el autor, muy majo.

Y oye, que yo no sabía que existía en Granada un centro de estudios del mundo Bizantino.

 

Qué bonito, si pudiera ser


Una noticia de mi puebro. Esperanzadora, quizá, si no estuviéramos en estos tiempos… La zona es una de las avenidas más bonitas (con no poco arbolado) del Real Sitio, aunque sí, con creciente degradación. En planos antiguos que alguna vez vi y no se me ocurrió fotografíar, también constaba un cuartel llamado “Guardias Irlandesas”, que […]