Mujerárbol

YO QUERÍA ESCRIBIR

Voy a tener que ir cerrando la experiencia-blog que empecé hace ya no sé cuantos años aquí. llevo demasiado tiempo sin entrar, porque hay otras cosas que hacer. Cada vez me es más difícil escoger un tema para reflejar en el «diario» y cada vez más difícil entender la hoja en blanco que me proporciona WPress para escribir.

Lo de blanco es un decir: ahora la ofrecen teñida con el mismo color de tu portada, en este caso un beige subido, como un maquillaje excesivo, que no me gusta. No entiendo si lo que estoy escribiendo es la entrada o un pórtico general o qué.

Quería simplemente decir que este es uno de los motivos de que ahora no me acerque tanto como antes a este territorio. Sencillamente, lo he perdido de vista. Y por el otro lado, a veces (más a menudo de lo que quisiera) tampoco recuerdo que tengo un blog y que podría escribir algo en él.

Un reportaje en la web me ha recordado la visita que hice, hace tiempo, a La Motilla del Azuer, la de la foto. En este enlace de la wiki hay más info y alguna foto menos compleja de visualizar.

Un pozo prehistórico (neolítico) complejo y bien conservado que sirve como «plantilla» para conocer una cultura casi propiamente manchega (ésta se encuentra cerca de Daimiel) la de «Las Motillas» que visité hace ya una pila de años.

Las motillas consisten en construcciones que protegen un afloramiento acuífero, realizado mediante perforación de pozo. Ya en aquellos días debía de ser conspicua la búsqueda de agua en el territorio, así que los acuíferos, los arroyos y los pozos se convirtieron en fortificaciones para tesoros que se guardaban celosamente.

Por supuesto, se trataba de ganaderos y agricultores. Y de sabios ingenieriles para hacer murallas como recónditos puntos G de seguir viviendo.

Tiene un punto poético proteger con tanta piedra el agua que estaba escondida bajo el suelo. Así, la piedra seguía escondiendo el tesoro en cuestión, pero esta vez defendido además con uñas y dientes; lanzas y flechas.

Me hace gracia que concuerde con leyendas sobre piedras que manan agua, o relatos literarios que hasta aparecen en la Biblia y que incluyen varas mágicas. No eran árboles, no eran arroyos chungos los que llevaban al tesoro; eran piedras. Qué cosa, qué misterio tan grande la búsqueda de elementos para poder vivir y convertirlos luego en lugares mágicos.