Feliz Año… y a seguir


Me ha encantado la historieta… y el dibujo, claro. Los efectos de sonido y música son maravillosos.

¡Qué ruido…!


No sé si este villancico bretón lo he puesto ya algún año pero, para por si acaso, aquí va… con un par de pequeñas explicaciones.

Por supuesto, no hay nada de pagano en este villancico, puesto que es un villancico no el aullido del viento…Celebra, pues, el Nacimiento de Cristo, Luz y Sol de la Humanidad doliente.

Baptisterio románico de San Giovanni in Fonte. Verona, 1123. (Foto by Wolfgang Sauber, Wiki Commons).

Pero es curioso pensar que, aunque la mayor parte de nosotros entendemos que la Anunciación a los pastores sucede en un entorno nocturno y silencioso, quizá la Edad Media no lo veía así. Los pastores están a punto de dormirse, alguno entretiene la sobremesa de la cena con una musiquilla (como se ve en las pinturas del Panteón Real de León) con una flautilla, una gaita u otro instrumento ligero y sin complicaciones. O con la dulzaina que aparece en ese relieve italiano del s. XII.

Y entonces… ¡bum! se abren los cielos y aparecen ángeles, y hablan y unos entienden y otros no, y aquello es… ¡pero qué ruido es este!

El autor del villancico, no obstante vivir en el siglo XIX, también participa del tema del ruido y nos presenta de modo genuino a sus causantes: Aeled, Ángeles. El título del villancico: “¿Qué ruido es este en el mundo?” (obsérvese que el bretón conserva la P inicial de “qué”).

Aniversarios (que se olvidan)


Foto de Kaboompics .com en Pexels

El día 20 del mes de Septiembre hizo diez años que se publicaba en Word Press la primera entrada de Mujerárbol.

No era mi primer glob-glob sino que le entrada emigraba de otro que tuve en Blogger y éste de otro anterior, en la antiquísima Blogia.

Además, la editorial en la que publiqué mi libbbbbro en 2018 también me obsequió con un blogo (en WordPress) que… en fin, por ahí va navegando.

Así que fíjense sus señorías como anda una de recuerdos blogueriles, cuando se olvida de los cumpleaños de todos estos hijuelos… y también del veinte de setiembre de 2009. Es decir, que a finales de este mes, habremos cumplido once años desde que empezamos con este blogo y diez desde que empezamos con este otro, que he reabierto ahora. Pero en fin: cada cosa en su sitio, ¿eh?

Muchas, pero muchas veces a lo largo de cada año, me pregunto si cerrar o no Mujerárbol. No creo que  a la gente le importen las tontadas de una, aunque me he hecho un pequeño corralito (gracias, lectores) y me sirve de “diario personal” muchas veces. A mi me gusta pasar de cuando en vez, publicar ideas, tontacadas insomnios e historietas.

La presencia en la red desde 2009 a hoy ha cambiado muchísimo, ganando importancia las cosas más instantáneas y directas, más “visibles” en medio del ruido global (o sea, más trompeteras y repetitivas), más simples y más veloces… y sobre todo, menos engorrosas para el autor (a menos que sea profesional de algo) y para los lectores.

Las estadísticas de Mujerárbol son las que son, pero mi objetivo desde el principio no era hacerme “visible” en el planeta, sino entre unos cuantos seres humanos, entre los que quizá me contaba a mí misma. Así que estoy agradecida por la fidelidad o la genuina ingenuidad de quienes vienen a visitarme.

Foto de Alena Shekhovtcova en Pexels

Así que de momento, no cierra Mujerárbol, ni piensa hacerlo al año que viene (salvo fuerza mayor).

Como estamos ya en Navidad y próspero Año Nuevo, brindemos por otro año para Mujerárbol y por muuuchos más para sus seguidores.

Sláinte!

Dos cositas y Feliz Navidad


Foto: Mujerárbol (Santander).

Una está vaga y además, pachucha. Así que se conforma con lo más vagoncio del blogueo, que es enlazar cosas bonitas de otros.

Todas tienen una cosa en común: estrellas.

Uno de 1989.

Dos, de hace poco, pero mucho y suficiente para que se nos hayan olvidado cosas. Lo de Cernuda tiene truco, hacer clic con el cursor.

Y bueno, que lo paséis lo mejor posible.

 

 

Entrada atrasada


cerradura, románico
S. Cecilia de Valdespinoso, detalle.

Me he encontrado estas fotos al adquirir un lector de tarjetas de memoria para “sacar” más fácilmente las fotos de mi Canon, porque sacarlas mediante la correspondiente app se ha vuelto aventura-que-va-para-largo, incompatible con el sistema del monitor de mi pc. ¡Queremos velocidad!

La de la puerta es de al menos 2016 y a otra de 2017. Las dos últimas de abajo son de ayer mismo, que hubo festival gatuno en el tejado de enfrente y festival de colores en el de atrás.

Algo con lo que entretener el día de hoy, frío y desapacible, y lo que es peor: todavía griposo.

(Actualización 5 Diciembre: parece mentira, pero sigo tosiendo, ¡maldita asma! Frío y desapacible hasta ayer).