Cuando leo el sintagma «el lado correcto de la Historia» o de cualquier otro emplazamiento de la mentira pegajosa radical, me cuesta respirar y me dan taquicardias. Y se me ponen los dientes draculinos y me dan ganas de morder algún gaznate concreto, y ¡puaj! Los autócratas hinchables, como el que padecemos, creen estar siempre en el sitio adecuado y en el momento mejor (por eso se presentan a reelecciones, ¡y algunos hasta salen reelegidos, que es lo peor!).
Es el mejor momento para su culo, en todo caso.
A ver ¿cuál es el lado correcto de la Historia? Yo diría que es el yacimiento arqueológico, pero no creo que esto lo entienda un vulgar presidente de gobierno. Si acaso algún Rey, que ha conocido las tumbas de sus ancestros, pero…¿un mindundi que se presenta a elecciones cada cuatro, o menos años aún debido a la presión de su gestión nefasta? ¿un tipejo que arruina una nación entera, empezando por pudrir los ánimos de quienes le han votado?
Ya se puede llamar Trump, el Partido Eternalista de alguna república suramericana o quien quiera que espurree semejante sintagma. Igual que no me creo los bloques sólidos de cada nación (ni siquiera la nuestra) no me creo que haya lados correctos o incorrectos en La Historia.
¿Y cual sería el lado correcto de la Historia? El que el susodicho diga, claro, puesto que no existen lados correctos de la historia, salvo el cuadrante arqueológico. En todo caso, existe el lado correptil, o directamente, el lado corrupto. Y el ladito que te queda cuando ya estás en la fosa…
Si al menos estos tiparracos tuvieran un poco de sentido de la gramática, antepondrían algo así como «de momento…» y todos deberían cumplir con el serio objetivo de modificarlo en los quince días o ciclo electoral siguientes. ¡Si aún se atrevieran a decir «estamos en la orilla de la Historia» o «en estas elecciones estamos en el lado correcto de la elegibilidad» ¿Se imaginan, amigos, escuchar esa frase? ¿Se imaginan escucharles decir «Estamos a punto de que el Servicio de Limpiezas nos retire del lado en que nos encontramos»? Si no resultan elegidos, pueden agachar las orejas y buscarse otro sitio menos cómodo, para por si acaso. Por ejemplo: un agujero en el suelo; un albañal, una silla con el asiento de anea en medio del desierto, un lago de aguas oscuras y frías…
Lo odio, me repele, me hincha las narices y me mueve a la náusea lo del «lado correcto de la Historia» dicho a un ciclo electoral de distancia, a una oleada de opinión en minutos, semanas o meses, como mucho. Diría que hasta años, cuando ya la basura alcanza más arriba de las rodillas. Se lo pregunten al espectro de Stalin o de cualquier generalísimo… suramericano… Bueno, mejor no, que éstos ejemplares deben de estar en un pozo muy profundo.
Salvo casos rarísimos, el único lado correcto de la Historia es el yacimiento arqueológico en general y el basurero en particular, y que digan lo que quieran los imitadores de Sargon, de los Césares y los Napoleones… qué decir de los Pedritos Trump que padecemos. En general, todos los que utilizan el sintagma para darle brillo a su persona y su reinado (¡ay, las buenas intenciones… electorales!).
Más cerebros de Mesgegra es lo que necesitamos. Y también cerebros que no sean de Mesgegra, es decir, que no actúen después de muertos.
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-03-20/espana-extrana-articulo-quiros
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