
Imagen de Vilius Kukanauskas en Pixabay
Seguimos con la meticulosidad de las Leyes antiguas irlandesas. Siempre con la imagen de los Hermanos Marx armando una de las suyas (o leyendo un pliego de cargos a la parte contratante…)
Si el estado de la víctima de un ataque personal sigue requiriendo cuidados físicos al final de su primera convalecencia de nueve días, y el médico cree que sobrevivirá, el culpable debe enviarlo a cuidados de enfermo (othrus) llevándolo a la casa de un pariente (del culpable) o bien a otra residencia donde se le cuide, siempre a expensas del culpable.
El traslado de la víctima ha de hacerse en presencia de una tercera parte (normalmente un pariente del culpable) y llevarlo adonde recibirá cuidados hasta que se cure. El traslado debe ser realizado ante tres testigos de rango superior, lo mismo que el acuerdo para continuar el cuidado y la alimentación de la víctima, a expensas del culpable hasta que sane. Se intercambiarán prendas materiales y juramentos entre las dos partes y un «vigilante del seguro» (aitire) garantizará las obligaciones del culpable de manera formal, mientras dure la curación del paciente.
Además de los cuidados médicos, el culpable debe pagar las medicinas que sean necesarias así como la comida, tanto del herido como de sus acompañantes. No se admitirán en la casa personas que armen jaleo, como lunáticos o enemigos. No habrá juegos en la casa ni se darán pregones ni noticias. No se castigará a los niños y ni hombres ni mujeres se darán de bofetadas en la casa. Tampoco se provocarán peleas de perros, ni siquiera en la vecindad. No se hará ruido, los gorrinos no chillarán, no habrá alboroto, no se darán gritos de victoria en los juegos. No habrá discusiones escandalosas, ni ayes, ni habrá vocerío..
Deja un comentario