Viento fresco


Vuelven los calores. Vuelve la chucha.

Me salió positivo de COVID hace más de una semana… Cosas de familia. Combinado con otros males propios de la edad media que una tiene, lo he pasado en horizontal, con fiebre alta, pulmones puajjj, y la cabeza como si dentro viviera Manolo el del Bombo o hubiese un helicóptero. Sobre todo por las mañanas…

Ayer, después de dos días y medio sin fiebre, me hice la prueba: ¡y por fin, negativo!

Por suerte hay otras cosas que me han mantenido en pie: llamadas de amigos; escritura/s, música en la radio, música en YouTube, música en lata… Las victorias de Alcaraz. Ya tengo ganas de hacer una pintura «como Dios manda»…. ¡y hay que ver las cosas que manda Dios!

Así que nada, aquí estamos otra vez, dispuesta a menear las ramas con nuevas hibenerías & tal. Como anticipo, esta belleza, la cual si investigan, tiene mucho, mucho, de hibernería.

Es decir, amiguitos: que aún existe la música religiosa. La de verdad, la que te abre a la Belleza y al Misterio.

Eia, viri!