Bochorno


Young girl sitting cross-legged on floor, sweating, enjoying breeze from electric fan in bright bedroom
¡Que oniiito!

Bochorno. Esta palabra tan hispánica que parece el nombre de un deporte vasco (no descarto el origen), es lo que llega cuando el calendario indica más allá del 20 de Mayo, o sea: cuando se quita el sayo.
Lo del sayo podemos eliminarlo, pero a mi me parece que indica que el dicho viene de cuando los Celtíberos usaban sagum. Me imagino a un celtíbero diciendo lo del 20 de Mayo, mientras se desdobla de la linde que está marcando con una azada: Mayo nesaekum sakuletojoputa… o algo parecido, y luego un celtibérico «¡a tomar por…!» (La radio online me recuerda que es mucho mejor silbar algo de Carolan…)

Yo odio el calor desde mi infancia: me trae recuerdos de días en que no se podía jugar en el patio so pena de lipotimia por golpe de calor a los 10 minutos. La única salvación era la hora en que el sol marcaba límite con la sombra de la pared o cualquier sitio donde refugiarse (aunque a veces refugiarse era también peligroso, pero para la vista: yo me refugiaba donde había cosas que leer).

Lo odio porque hasta la invención del aire acondicionado los españoles de clase pobre solo teníamos el abanico. En mi caso, hasta que descubrimos Cantabria, que fue el mayor descubrimiento de mi historia, y lo sigue siendo.

He estado allí un par de días (sí, un escueto par obligatorio) y me he reencontrado con la chaquetita y con el cuidado al acercarse demasiado al oleaje de La Maruca… ¡Cómo estaba esta pequeña playa de culto entre los enteraos! Qué feroz belleza para los observadores y qué maravilla para los aficionados al windsurf. Cuando la región se convirtió el lugar de vida y trabajo, ya fue el culmen… Me gustaban los días de lluvia, «lluvia celta de poca cosa» decía un amigo, aunque estuvieran cayendo chuzos de punta…

Bochorno es también significado de un reparo, de una desazón y una vergüenza, vamos: lo que viene siendo ocasionado por políticos y tertulianos televisivos, al alioli, escasez cultural y dejadez intelectual de fondo de armario.

No doy pie con bola cuando hay bochorno: no leo, no escribo, ni siquiera pienso. Me pongo mala, no quiero comer, ni cenar. La edad me lleva a dormitar, o a dormir directamente, con ronquido y todo, y a beber líquidos frescos como cosa mala: agua y lo que le echen. Los inventos del aire acondicionado me fastidian con un frio demasiado helador o demasiado débil y los paseos… ya no refrescan…. ¡y queda todo el verano por delante!

¡Dios mío! Qué malo es hacerse viejo.


Respuestas

  1. Avatar de Aliseda

    No, si no me quejo. Solo que el calor me desanima de salir y me abotarga la sesera. Por eso, doy gracias cuando me dan una sorpresa mis amigos de SEO llevándome a un lugar que he visto con agrado, como la Sierra de Andújar; o llevándome a sitios del entorno ribereño que no visito desde que tenía 15 años.

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  2. Avatar de oparrulopola

    buenos días Carmen, el abanico es como una lluvia celta, es un ejercicio bueno para la lesiones de hombros, es mucho el bochorno politicosocial y agenda 2030 que cargamos sobre los hombros, si añades la caloret, pues aviados doña Carmen, aviados, eso si con menos aves, que salvo el milano, veo poquitos. Abrazos.

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    1. Avatar de Aliseda

      Bueno, bueno… no exagere, fíjese vd. D. Oparrulo, que en este momento estoy seriamente pensando en adquirir una bici (sería la 2ª de mi vida) para campear por el pueblo, no por la urbe… Aaay¿estaré ya locatis?

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  3. Avatar de JOEL HERAKLION

    ¿Pero qué dice Usía, madre Abadesa?
    Lo malo no es hacerse viejo, sino todo lo contrario.
    Lo malo es dejar de hacerlo.
    Yo sigo… como decía Tacatum.

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  4. Avatar de joelheraklion@gmail.com

    ¿Pero qué dice Usía, madre Abadesa?
    Lo malo no es hacerse viejo, sino todo lo contrario.
    Dejar de hacerlo no es nada recomendable.

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  5. Avatar de viejecita

    No se desanime Doña Carmen. Cuando en Abril y mayo hace tanto calor, en junio vienen tormentas y refresca. Hasta después de San Fermín, no empieza de verdad el tórrido verano .

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