Todo azul


Las historias de Santos irlandeses tienen a menudo un regustillo humorístico que resulta bastante alejado de las características que se asocian a la hagiografía. Por otro lado, no les falta cierto toque poético, también extraño a los gustos habituales del género.

Esta historia la extraje en 2010 de un compendio hagiográfico, en el que se conservan dos Vidas de Ciarán de Clonmacnois: una en lengua nativa y otra en latín, correspondientes a dos versiones diferentes del relato, de fecha distinta y preservadas en diferentes manuscritos. Lo habitual de las historias irlandesas.

Cierto día, estaba la madre de Ciarán tiñendo de azul unas piezas de ropa, cuando el chiquillo irrumpió en la casa.
Como traía mala suerte que hubiera varones dentro de la habitación cuando se estaba tiñendo ropa, actividad reservada a las mujeres, su madre expulsó a Ciarán a cajas destempladas.
Enfadado, Ciarán dijo: “¡Asi le salga una raya gris a todo lo que pongas en la tina!”
Y, ¡tate! toda la ropa que entraba en la tina, salía de ella con una raya gris en medio.
La madre, maliciándose que el chiquillo tenía la culpa, volvió a preparar el tinte y le rogó que no hiciera nada que estropease la tintura. Pero al parecer, Ciarán no estaba aún contento: maldijo el tinte para que saliera blanco y la ropa toda quedó tan blanca como la cuajada.
-¡No me estropees más el tinte! -exigió la madre-. Bendícemelo en vez de maldecirlo, así tendré la seguridad de que mi trabajo no será en vano.
Así lo hizo Ciarán, y esta vez el azul salió perfecto, la ropa de la gente de casa estaba del azul más conseguido que jamás se había visto en el distrito del Cenel Fiathach.
Pero a partir de ese día, todo lo que entraba en contacto con aquella tina de teñir, se volvía también azul: los perros que merodeaban, los gatos que se echaban a dormir al lado, los suelos del taller en el que se dejaba el barreño y hasta los árboles de los alrededores se teñían, invariablemente, de azul.


El zorrito y el ciervo forman parte de la iconografía (mayormente moderna) del santo, cuya festividad se celebra el 9 de septiembre, fecha en la que se redactó la entrada. Prometo una pequeña entrada acerca de la iconografía de estos “artistas de lo maravilloso”. Pero por ahora, no retoco más la entrada de 2010, no vayamos a estropear el tinte… 😉