Especial monográfico


Marines estadounidenses en Guadalcanal (1942). Wikimedia commons.

¿Ya os dije que había salido el nº especial de Octubre de la revista digital DH, un monográfico dedicado a la Segunda Guerra Mundial?
Pues ha salido y está estupendísimo.

Pero, resulta que a mí se me ha caído Slack y no me entero de las novedades de los amigos. Estoy intentando remediarlo, porque se me escapan noticias como esta.

Y para quitarme el mal sabor de boca, leo este número especial que me está gustando mucho, porque lo que sé de la 2GM es solo “de oídas” y… de ver películas sobre ello. Y así… no pué ser.

¡Animaos a entrar en el enlace y bajar la revista!

Sucedió


Cabo Mayor. Foto Mujerárbol

La Historia no tiene valores. Ni buenos, ni malos, ni medianos. La Historia sucede. Así fue un 12 de octubre. De 1492. Irreversible: como toda criatura del tiempo.

Me ha gustado muchísimo la columna de hoy de Gabriel Albiac, y sobre todo la conclusión, con la que comienzo esta entrada. Llevo dias de bastante “bajonazo”, y con ganas de escribir sobre esa cosa llamada “Historia” y “para qué sirve conocerla”, tema en el que varios amigos de DH han estado insistiendo en las pasadas semanas. Una veces, encuentro motivo para escribirlo; otras, me desanimo más.

Mirada desde un punto de vista filosófico, es tal como Albiac lo cuenta: la Historia no es más que una forma de sentirnos menos liliputienses (curioso este gentilicio fantástico, inventado por un Deán de Dublín).

Sentirnos menos solos en el “universo humano”, por una especie de cordel invisible que nos une… si somos menos tribales, nos une a otros humanos; y, si un poquito menos universales, a “nuestros antepasados” sean éstos los que fueren, de una forma arbitraria, como dice el autor.

Fijaos que, cada vez que se analiza ADN antiguo, prehistórico, neandertal, resulta que casi todo es producto de una mezcla. Que la única raza pura que existe es la humana, y que dividirnos y separarnos en tribus o “tribitas”, o hasta en identidades individuales, no nos produce menos desasosiego. Y si no, echarle un ojo a las cien mil majaderas “identidades individuales pero con aspiración a ser colectivas” que se están inventando ahora… cuento, cuento, mucho cuento.

Sí, la Historia antes de ser Ciencia o conocimiento, empezó como cuento.

Por eso, andando el tiempo y profundizando algo en lo que estudié y me gusta, llegué a la idea de que a la Historia, a los hechos colectivos o individuales, hay que mirarla con compasión. O con palabras del mismo Albiac :

Es un placer, eso sí, peligroso, éste de la identificación con los tiempos idos

Que los juicios morales sobre el comportamiento pasado de los humanos son arriesgados, y que a cada tiempo hay que darle su hueco en el puzzle, cuidando con no extrapolar. Sobre todo, no juzgar el pasado con ojos de presente, comprender que lo que sucedió ya no tiene remedio. Que podemos leer este o aquel hecho (o su fuente) de manera mejor o peor, usando un criterio racional, con mayor o menor acierto, pero que no podemos cambiarlo.

Mirar hacia atrás sin ira… o más bien, con lástima (DRAE: “piedad”, acepción 3).

 

Urraca


Urraca. wikimedia-commons

Leí hace pocos días unos comentarios sobre ese nombre tan extraño, sonoro y de origen incierto en el catálogo de las Reinas y Señoras Hispánicas. Que si tenía que ver con el ave; que si el ave tenía que ver con el nombre, que si significaba… que si… bah.

Ni blanco, ni negro, sino irisado. O sea, según le dé la luz.

Lo que queda es la Historia, siempre. Aquí un excelente resumen divulgativo de la vida y obra de Urraca de León (s. XII) por Luis Galán Campos:  https://historiaeweb.com/2021/03/08/urraca-de-leon/

Espero que disfruten de su sencillez y su buena documentación.

Así murió Pompeya


Un video apabullante acerca de la destrucción de Pompeya que he pescado en FB. Apabullante por el sonido y la imagen, y lo que ambas dejan a la imaginación, que en nuestro caso está ayudada por lo que sabemos sobre aquel asunto, tanto de fuentes primarias como de la arqueología.  Una de las mejores reconstrucciones […]

Un juego antiguo (y algo de humor ❤️)


Hay un deporte bastante “testosterónico” que se juega mayoritariamente en Irlanda, y territorios donde hay muchos irlandeses (por ej. Argentina y los Estados Unidos) y que se llama… jugar a la pelota, llevar la pelota o, en lengua no nativa, “hurling” (arrojar la pelota).

Bueno, algunos lo llaman “entre hockey y asesinato”…

Se juega con una pelota, no un balón, y hay que atizarle a la pelota. Para eso se usa un bastón en forma de pala que se llama, en lengua nativa, camán. Yo lo traduciría por “garrota”, que es lo que surgiere “cam” (algo curvado, ya conocéis esa palabra) si no fuera porque una”garrota” se parecería más a la del hockey… y no creo que haya nada más diferente del hockey que el hurling y su bastón. Para empezar, los jugadores de ésto no andan con la nariz pegada al suelo, como los del hockey, todo lo contrario.

CC0. Wikipedia Commons. Lápida bajomedieval de un gallowglass. Observar el bastón.

Oficialmente el nombre del juego es iománocht/iománt o sea “llevar, conducir”. En el enlace podéis escuchar como se pronuncia en lengua nativa (3 opciones). Aunque parece que no es un juego apto para señoritas, resulta que se juega también por chicas, y entones se llama camogie, derivado/anglizado de camógaíocht.

Tanto unos como otras tienen que empezar a practicarlo desde pequeños, porque se requiere cierta coordinación muscular y de ojo-mano. Yo lo he visto jugar a chiquillos de Primaria. Creo que debe de haber pocos chavales irlandeses que no hayan tenido un camán en casa… aunque sea de fibra y no de la madera tradicional (fresno), que pesa un quintal, y a veces va reforzado con chapas metálicas (en serio), en las partes en las que puede quebrarse por golpe.

En la info y la propaganda turística que se encuentra en internet, el hurling blasona de ser muy antiguo en Irlanda. Como otros juegos en toda Europa tiene toda la pinta de serlo. Jugar con un bastón y una pelota ya se hacía entre los griegos y romanos, al parecer. Gracias al conservadurismo y la larga duración de la sociedad agraria tradicional, el juego debió de existir en Irlanda desde muy temprano, pero sería difícil comprobar si era nativo o una influencia greco-romana.

Entonces, claro, no habría las mismas reglas (o ninguna) y los jugadores con la cabeza rota abundarían. De hecho el casco que actualmente portan es una imposición moderna, de los años 80/90 porque hasta entonces era opcional, como puede comprobarse por fotos antiguas

Bueno, pues aunque los irlandeses sean algo exagerados, la verdad es que hay un pasaje nada menos que del Táin Bó Cúalinge -esa cosa mítica recogida en el siglo XI- que parece describir a alguien haciendo buen uso de una pelota y la pala del camán. Se trata nada menos que Cú Chuláinn en el clímax de su primera hazaña juvenil.

Aquí vienen dos citas extraídas del cuento en su versión I, en el Lebor na hUidre y en la copia de éste en el Libro de Lecan principal (el manuscrito Y). La 2 es la más concreta, digamos…

  1. Se fue con su escudo de madera, su jabalina de juguete, su bastón y su pelota.
  2. (…) El perro fue hacia él. Pero todavía continuaba jugando. Tiraba la pelota y luego tiraba el bastón, hasta que tocaba la pelota. Cada lanzamiento era tan justo como el anterior. Lanzaba la jabalina de juguete y la recogía por el extremo antes de que tocara el suelo. No interrum­pió su juego, aunque el perro se le acercaba (…) Cuando el perro se echó encima de él, él le tiró la pelota y el bastón y lo agarró con las dos manos, o sea que puso una mano en la nuez de la garganta del perro y la otra en el lomo y lo golpeó contra una piedra hasta que sus miembros se abrieron de parte a parte. Pero según otros fue la pelota lo que le lanzó dentro de la boca, de forma que se llevó por delante todas sus entrañas. (Ambas citas: Traducción CLS).

La última línea de la cita 2 parece describir ese peligroso lance del juego al que nos referíamos antes. Lo que pasa es que en estos pasajes no se llama “camán” al bastón, sino lorg una palabra tan genérica que sirve hasta para denominar al pene (por cierto, en el mismo Táin). Algo más preciso es “lorg áne” (“bastón de conducir/guiar”) que el propio DIL da como “hurley”.

La pelota, por su parte, se llama en estos textos líathróit, que  debe ser un antepasado medieval de la normalizada “slíothar” el nombre actual, que se ha popularizado incluso en transcripción inglesa (si escucháis el enlace mejor que yo, en algún dialecto gaélico la s inicial desaparece, por lo que no cuesta ver la evolución).

El juego realmente existente se documenta también en los Estatutos de Kilkenny (finales del s. XIV) que lo prohibió  por ser “causante de graves lesiones”, recomendando en sustitución practicar el tiro con arco… ¡ande va a parar la peligrosidad!

Bueno, juzguen ustedes mismos. Juzguen, no jueguen, que puede ser peligroso.

(Esta entrada data de septiembre de 2011; fue actualizada Por Mujerárbol en Agosto de 2021, cambiando el título.)