… También creía que mi formación en una disciplina histórica era suficiente para entender el mundo que me rodeaba y, lo que es peor (peor en cuanto a que era una creencia) que había quien deseaba conocer el pasado de una manera crítica, racional, neutral y relativamente «científica».
Me equivoque en ambas cosas. Lo uno tiene remedio, porque una ciencia no es la única manera de entender el mundo y enseguida se pueden encontrar otras herramientas.
Lo otro no.
Y así fue como perdí más de veinte años.

