Escuchar


Un corto video con la marca gráfica de los cantos de algunos pajaretes, es maravilloso. Cuenta también la voz tranquila del presentador, y la buena lectura, con sus pausas y todo. Perfecto para quienes tenemos que utilizar cacharritos dentro de la oreja. Muchas veces me pregunto si es del oído “popular” y tradicional de donde […]

Metáforas


Ya ven, lectores, he añadido Jot Down, esa revista raruna* (y a veces densa), a la lista cada vez más larga de “mis enlaces”. En realidad, he añadido varios enlaces más, les dejo que los descubran. Me va a pasar como con la lista de libros que tengo por leer… No, la pandemonia no me […]

Cumpliendo años


Foto de Olya Kobruseva en Pexels
Mujerárbol foto

Bueno, a fines de semana va a caer un año más a mis espalditas.

Solo sé que cada vez que llegan estas fechas, espero “algo” con la ilusión de una niña que, hasta muy entrada en los 50, no esperó nada de sus cumpleaños (sí, así). Luego, empezaron a caer confettis. Ahora, disfruto con cualquier cosa, aunque sea anónima-impersonal-externa… como un wassap, una persona, un trabajo acabado, un proyectito, un paseo…

Ayer fue lo bien que me salió una tortilla de patata y productos de la huerta de Aranjuez, que me ventilé en solitario con un vasito de vino. ¡Ah, claro que habría sido mejor ventilarla bien acompañada! Pero las satisfacciones privadas ya cuentan también como regalos.

Mujerarbol, 6-5-2021

Y hoy he recibido lo de la izquierda, cuando solo es Jueves.  También la suerte legañosa me ha dejado una escena digna de “Frank de Selva” protagonizada por un gato negro, cauteloso pero torpe, y dos pichones.

Afuera escucho el rasposo grito de la urraca y el chillar a los vencejos, que no sé si este año anidarán en los huecos de ventilación de la fachada de al lado, porque hay obras, andamios y gente que se mueve en la de enfrente. Al menos, esa vista ha mejorado mucho gracias a un nuevo tejado, aseo y replanteamiento de los tragaluces, y pintura blanca que brilla al sol.

Entre canturreo y canturreo, oigo las sirenas de ambulancias que vienen a la clínica de enfrente y a los obreros golpetear rasillas. Labores escandalosas o ensimismadas, como la mía…

Leer


Foto: Lisa Fotios en Pexels

Tengo todavía por leer el libro de Andrés Trapiello del que el propio autor habla en esta estupenda entrevista de Daniel Gascón en Letras Libres.

El leonés, flamante merecedor de la Medalla de oro de la Ciudad de Madrid me tiene cautivada desde que leí “Ayer no más” y “Al morir D. Quijote”.  Además de sus artículos en El Mundo, que son harina de otro costal.

La verdad es que tengo una pila de libros por leer, de gente que encontrar y de charlas sobre lectura, ecritura, pajaritos, política, esto y aquello… de las que disfrutar. Porque eso es la vida y lo demás, cuento.

Parterre1. Mujerarbol 2019.
Foto Mujerárbol 2021

Con un Parterre al lado… en los dos sentidos de la palabra.

Escribo…


pexels-pixabay-51343

Escribo porque me gusta contar historias. Forma parte de la creatividad y curiosidad que padezco.

Si solamente fuera “escritura terapéutica”, escribiría para remediar algo interior… pero, no. Para eso uso tiritas. Aunque desde pequeña me ha gustado escuchar, leer (aprendí a leer antes de ir a la escuela) e inventarme historias para no sentirme sola (sí, también tenía amigos invisibles que vivían en un armario azul), escribirlas es un paso más adelante.

Para escribir cada vez mejor y con mayor satisfacción personal, aprendo. No sé si llego a conseguir lo mejor, pero algunas de mis cosas me gustan. También leo bastante.

Meditación horizontal. Foto Mujerárbol.

Además, escribir (o dibujar) me permite reflejar una forma propia de ver el mundo: yo lo veo a veces absurdo y divertido; otras, bello y terrible.

A mi edad y circunstancias no busco la profesionalidad, que me parece al alcance de gente mucho más empeñosa que yo, que soy vagonZia por naturaleza.

Participar en concursos es cosa de suerte. Tengo material guardado y de vez en cuando, envío y seguiré haciéndolo, que ya me he animado. Pero concursar no es el centro de mi “vida literaria”, aunque a nadie disguste el ver un renconocimiento a su trabajo, y aquí no se descarta nada…

Escribo por el placer de sentir que hago bien alguna cosa. Alguna.

Y porque creo que el mundo es una historia, y, si deja de contarse, el mundo desaparece… ¡pof!

(Y perdonad el tocho personal).