(…) Para que haya una escuela es imprescindible un alumno con ganas de aprender, un profesor con ganas de enseñar y algo que merezca la pena ser aprendido y de cuya dignidad el profesor, por su condición, es más consciente que el alumno.

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(…) Para que haya una escuela es imprescindible un alumno con ganas de aprender, un profesor con ganas de enseñar y algo que merezca la pena ser aprendido y de cuya dignidad el profesor, por su condición, es más consciente que el alumno.
