Me marcho unos dias a Cantabria, a ver si el mar me despeina las ideas y refresca mi ánimo de escriba cansado.
Tanto escribir me fatigó la mano;
insegura es mi pluma.
Traza su fina punta, como un pico,
con tinta azul oscura y reluciente.
No me encuentro con energías desde hace un par de semanas. Algo en el interior raca-racanea. La novela parece haber entrado en una fase «lago» y quiero reactivarla a «río», por lo menos. También tengo compromisos allá arriba y deseo encontrarme con buenos amigos.
Como siempre: el verde como esperanza.
Respuesta
Muchos ánimos, que descanses y la novela fluya. Un abrazo, Pedro.
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