Defonitivamente, el cambio de hora me ha dejado hecha unos zorros. Sueño por el día, insomnio por la noche. Y lo que es «peor»: si la llamo, la creatividad viene. Relajada y tal, pero llega. ¡El ataque creativo!
O sea, que ya son las 2.05.He estado metida en la novela, pero me apetecían dos cosas: oir música bizantina y recordar que el domingo me lo pasé estupendmente sufriendo lo indecible por subir 600 m. de desnivel.

De lo primero, me ha quedado esto, que tiene que ver con en contacto cultural entre Escandinavia y el Mundo Bizantino desde el s. IX. Del autor de la imagen hablaremos otro día.
De lo otro, mi propia imagen, capturada por alguien al término de los sufrires de la subida. 
Otro dia hablamos de objetivos, de sobreestimar el propio desempeño, de subestimar otras cualidades y de lo que cuesta dormirse.