
Cuando se está escribiendo una novela es raro que se lea al mismo tiempo alguna de gran calado, porque cada una de esas dos tareas, escribir novelas y leerlas, requiere una dedicación casi idéntica, una entrega incondicional y duradera.
Una de las muchas frases jugosas que hay en este artículo dominical de Antonio Muñoz Molina. Leerlo entero.
Y feliz verano (si en la sartén se puede).
