
He leído esto, que me ha gustado, pero lo que viene antes y después de este párafo, también me gusta, por lo que dejo a vds. que lo lean igualmente.
(2). Que desconocemos el grado en que las distintas formas tradicionales de vida social -rituales familiares, nación, comunidades religiosas- influyen decisivamente en hacer más tolerable -y posible, incluso- la vida. No hay bases para creer que al destruir estas formas o al considerarlas irracionales, mejoramos nuestras posibilidades de dicha, paz, seguridad o libertad. No sabemos, a ciencia cierta, qué ocurriría si, por ejemplo, la familia monogámica fuera abolida, o si la vieja costumbre de enterrar a los muertos cediera el paso a un reciclaje racional de cuerpos con fines industriales. No lo sabemos, pero nada insensato sería esperar lo peor.
Y una vez llegados a este punto, se admiten sugerencias.
Respuestas
Estupendo artículo el que ha enlazado, Doña Carmen.
Incluso hundida como estoy en estos momentos, lo he disfrutado entero.
Muchas Gracias
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Lo más sensato en mi opinión es mantenerse en la duda. El espécimen homo ha pasado por muy distintas fases a lo largo de su evolución, por diversas culturas y civilizaciones, en el espacio y en el tiempo. Considero muy arriesgado cualquier vaticinio o futurible.
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Es imposible, D. Heraklion: los humanos tamos locos y probamos de todo, «por probar» aunque el resultado sea… pues eso, los que han sido a lo largo de la Historia. Y conste que a mi ésta (la Historia) no me parece tan terrible.
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