El Salterio de Faddan More


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ACTUALIZACIÓN

El Salterio de Faddan More fue encontrado en 2006 en una turbera de la localidad de ese nombre en el condado de Tipperary. Fue puesto bajo la tutela del National Museum of Ireland, cuyo equipo empezó inmediatamente una árdua labor de conservación y restauración. Se trataba de un libro y de la cartera de cuero en la que estuvo metido.

Teniendo en cuenta la cantidad de cosas que aparecen en las turberas irlandesas, el que se encontrase un libro no era tan raro. Pero el caso es que, a primera vista, lo poco que se dejaba ver, parecía que era uno de los escasísimos manuscritos de la «Edad de Oro» (s. VIII-IX) aunque el quid de la cuestión estaba en poder visualizar su contenido. Pero… ¿cómo leer lo escrito en algo que ha estado trece siglos en una charca?

El medio ácido de las turberas conserva relativamente bien los materiales orgánicos y los libros estaban hechos de piel de cordero y novillo. Pero al sacarlo del humedal, parte de las páginas se deslizaron al romperse el cierre de la bolsa que lo contenía. Todo indicaba que la mejor datación podría hacerse a través de la letra misma del manuscrito, con ayuda de paleógrafos, y que tal vez se encontrase alguna decoración interesante en ellas. En cuanto pudo leerse algo de él, los restauradores supieron que se trataba de los Salmos en latín.

Desde antiguo, se suponía que estos cánticos eran interpretados en el Antiguo Testamento con un instrumento de cuerda llamado salterio, por lo que el conjunto de los Salmos se llama «Salterio» y es un libro común en cualquier iglesia cristiana.

Afortunadamente, pudieron aplicarse técnicas que lograron recuperar algunos bifolios (dos páginas unidas por el hilo de fibra vegetal de la encuadernación) que pueden verse en esta página del National Museum. Lo difícil fuer despegar las hojas unas de otras, pues gran parte del libro no era más que una masa de cuero blandegue y propenso a deshacerse en cuanto le diera el aire.

El Salterio no se ha podido reconstruir completamente, como deseaban los restauradores, pero sí algunas páginas. Así pudo verse claramente parte de lo escrito, en una bonita uncial mayúscula irlandesa, típica del s. VIII, lo cual confirmó la datación del hallazgo.

El ejemplar fue depositado en la turbera dentro de un bolso hecho con piel de cerdo y tapado (todo junto) con una piel de ternero. Al parecer, no es la primera vez que se encontraban objetos litúrgicos cristianos arrojados con cierto cuidado (envueltos o dentro de bolsos) en turberas. No se sabe si ésto obedecía a un comportamiento ritual, o si se trata de una ocultación o pérdida.

Lo extraño es que se encontrase casi intacto, pero en un estado entre blandengue y desmigajado por la humedad, el tiempo, la presión del material vegetal podrido y acumulado encima, y la manera en que fue descubierto… por una máquina excavadora.

La bolsa que contenía el libro se cerraba por medio de una lengueta con botones de cuerno. Tal vez llevaba unas correas para colgarla o para asegurar el ejemplar dentro de la bolsa. Parece que ésta fue teñida con un pigmento basado en carbón, pues tenía un tono negruzco. Se ven rasguños en la superficie de la misma, como si el cuero hubiera sido usado antes de hacer la cartera, para esbozar decoraciones geométricas… La bolsa de libros es un objeto que se representa mucho en la iconografía irlandesa: un personaje religioso con una bolsa de ese tipo colgada del hombro al pecho, o en las manos.

La cubierta*, para sorpresa de todos, llevaba papiro egipcio pegado por dentro para dar consistencia al cuero del que está hecha. Sería la primera prueba de las relaciones mediterráneas de la iglesia irlandesa.

El sistema empleado para poder ver las letras se basó en la propiedades químicas de las tintas usadas al escribir. Al contener óxido de hierro, podían ser «rescatadas», sin afectar al soporte orgánico.

En la web del Museo podéis ver imágenes de la recuperación de la cubierta así como de alguna página del hallazgo, del proceso de restauración, etc… Advierto que algunas de las imágenes del video no corresponden a este Salterio (pues se ven imágenes del Cathach, el Libro de Kells, de el de Dimma, y otros que nunca han estado en una turbera), pero se muestran varios detalles del hallazgo, así como unas fotos detalladas de las partes escritas que han podido recuperarse, acompañadas por un fragmento legible de uno de los Salmos del original en latín, con traducción inglesa del fragmento restaurado. Ésta corresponde al Salmo 40, 6-10 de la versión Católica de la Biblia.

El Salterio, en su momento, pudo tener alguna ilustración, pero no ha podido ser recuperada ninguna. Por la proximidad geográfica con el lugar donde se encontró, es posible que el libro fuese copiado en Lorrha, Terryglass o quizá en otro de los grandes monasterios de la ribera del Shannon, donde era pujante la industria de la copia de libros en esa época. El cuidado que se observa en las partes de escritura que pueden verse, así como el tamaño y el número de hojas que se calcula tendría el ejemplar, indican que era un libro de tamaño grande, similar al de la mayoría de libros actuales. Por el cuidado puesto en la letra, debía de tener un uso litúrgico público.

En el video https://youtu.be/677sFuZG600?si=8du2oBG3csvu_CDQ (hace tres años) puede verse el estado (terrible) en que se encontró el objeto y parte del delicado trabajo de restauración. Merece la pena observar cómo levantan con pinzas pedacitos de hoja de pergamino y las colocan en su sitio, determinado a partir de fotografía, como en un puzzle.

En academia.edu (via JSTOR) todavía (2024) se puede bajar un PDF gratuito acerca del Salterio (5 pp. inglés) con buenas fotos del estado del hallazgo. En YouTube también hay otros videos interesantes sobre el mismo asunto.