
El famoso filósofo de la Schola Pallatina de Aquisgrán Scotus Tuus fue poco reconocido en la Edad Media.
Es poco lo que se sabe de él. Lo más probable es que fuera originario de alguna tribu desgarramantas del Oeste de Irlanda, y que, cuando viajó al continente como llevacajas de alguno de los scotti allí aposentados, que eran multitud, ya fuese un completo desconocido.
Destacó como autor de la «Catalogación de la multitud de los estultos».
También se sabe que fue sifonóforos de Carlos el Calvo (el hijo de Ludovico Pio, breve heredero del Imperio). Sifonoforos, en la Corte Carolingia, no era lo que significaba en la del Basileo de Constantinopla: los de Aquisgrán se limitaban a rebajar con sifón la ginebra que tomaba el Emperador. Los otros, le echaban sifón con mucha prosopopeya al vermut del Basileo.
Al parecer, Scotus Tuus se bebía primero la ginebra y luego servía el sifón, contribuyendo a su fama de borrachuzo, que se extendió a sus paisanos, por lo cual no tenía muchos amigos entre éstos. Tampoco los tenía en la Corte. Especialmente tensas fueron sus relaciones con el Obispo de Maguncia (en la región que correspondía a Luis el Germánico).
Scotus Tuus murió en el año 870 poco después de que Carlos el Calvo perdiera el pelo y se viera forzado a pagar a los normandos ni se sabe cuantas libras de oro para que lo dejasen ir a la estethicienne en París.
Su obra de catalogación de la estupidez (De innumeribus stultorum), casi perdida durante las guerra de invasion en el siglo XI, solo se conserva en unas cuartillas sueltas. En el s. XVIII un avispado comerciante griego vendió tales cuartillas al anónimo acompañante en el Grand Tour de Lady Emma Casquevaine, hija no reconocida del Marqués de Buckinghamshire, que la había enviado a Europa para que se culturizara antes de casarse con vaya usté a saber qué pieza de la Corte británica del Rococó. En 1869 el British Museum estuvo a punto de comprar las cuartillas por una suma indecente.
La forma en que la Catalogación llegó a Grecia es materia de debate entre los eruditos. El autor de las Mandangengeschichte opina que algún scotus de la corte Carolingia huyó a la del Basileo, animado por la mejor bebida que se servía en casa de éste, o quizá para ver mundo. Al fin y al cabo, la obra (aparte de un preámbulo de catorce páginas, en el que Scotus Tuus describe a varios magistri de la Schola), se había perdido cuando los turcos tomaron Constantinopla con seltz.
He aquí algunas de las frases más destacadas que se han conservado de la Catalogación de los Estultios:
- «Lo peor de los tocapiés es que nunca se dan cuenta de cuándo llegan hasta más arriba de la rodilla».
- «Son tan benéficos y puros, que preferiríamos ser salvados por una turba de diablos antes que por ellos» (no se sabe si se refería a los normandos o qué).
- «Este castrón con ventanas a la Bahía…». Al parecer, se refería al Obispo de Maguncia. Se dice que le dedicó un poema llamandole Germanicón.
- «Irse, si me queréis». Esta frase la escribió en irlandés, en un pequeño poema en un margen del folio 3-bis V. de su Catalogación. La frase inicial, se hizo luego famosa.
Esta es una traducción del poema, hecha por el poeta irlandés decimonónico Chanchán Gan Chíall.
Si me queréis, irse.
Si no me queréis, irse también.
Pero más lejos.