
En este mes hace un año que empecé mi colaboración con Divulgadores de la Historia.
Es un orgullo para mí el pertenecer a una asociación con la que comparto intereses, que da a conocer el trabajo de sus miembros mediante una cuidada revista digital y que fomenta eso tan importante que es la pasión.
Estos días se ve a menudo en redes sociales y periódicos la pregunta ¿Para qué sirve la Historia? Hay muchas respuestas, y hasta en DH se han propuesto algunas bien razonables. Todas ellas indican una honda necesidad de enraizamiento que, en esta época de información ancha pero no profunda, aparece estructurada como divulgación.

Pero la divulgación puede llevar a muchas clases de profundización. Una vez desmigajadas las Humanidades por una apabullante velocidad tecnológica (y por mucha desidia institucional, en el cso español) y viviendo en un tiempo de osado desinterés por lo realmente humano, la falta de sentido en nuestro caminar y el deseo de mirar hacia atrás y verse reflejado, es más necesidad que nunca. Y eso acerca a las personas a la Historia, especialmente a la que es común a grandes sociedades.
Eso fue para mi la Historia: mirar hacia atrás para encontrar nuestro reflejo en el pasado, para sentirse unido a una cadena que podía remontarse a milenios atrás. Siempre, el deseo de ver a los humanos de ahora reflejados en los del pasado. A veces parece una gran distancia; otras, es como si pudieras sentarte a charlar con una mujer de Roma, o mirar el trabajo de un campesino medieval (recuerdo a mi abuela cantándome romances) incluso sentirte cercano al extraño humano prehistórico que grabó aquellos «rayajos» y fantasías en ocre en una pared de una caverna cantábrica poco explorada…

La especialidad en Medieval me permitió saber de la ingente obra del Románico español y europeo, y profundizar en su conocimiento a través de Amigos del Románico, al que todavía pertenezco. El encontrarme con la riquísima literatura medieval irlandesa, con su lengua y su Historia, que llegó a ser tan cercana a la española, terminó por abrochar la pasión. La extraordinaria creatividad literaria de la Irlanda Medieval me tiene todavía apabullada.
Así que celebro hoy el poder encontrarme rodeada (y arropada) por profesionales y amigos de la divulgación. y compartir con ellos la pasión por el pasado, algo tan profundamente humano como cualquier otra de las pasiones (altas y bajas) que nos aparecen en los sueños.
¡Gracias, Divulgadores de la Historia!
Respuestas
Enhorabuena. Magnifica labor.
🤜🤛
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Gracias «Juntaletras», se hace lo que se puede… o lo que más apasiona.
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