
¿Por qué no se hacen más películas mudas (o al menos, bastante mudas)? Sin palabras que «se entiendan» o precisen traducción.
Así era el cine allá, cuando Charlot. Los gestos bastaban para dar comicidad a la historia e identificar al personaje. Luego, había que poner acciones disparatadas, bien visuales para desarrollar un argumento…
Muchas de las pelis más modelnas nos obligan a escuchar diálogos rancios (incluso discursos rancios) para convencernos de que el malo es muy malo… Lo comprobé la última vez que fui al cine de mi pueblo, cuando se estreno la última de «Star Wars». El desencanto de los niños al terminar la cosa lo decía todo. Pero bueh, en mi pueblo ya no hay cine, ni de entretenimiento, ni «alternativo», ni nada… El invierno de Filomena se llevó por delante la sala de la filmoteca, poco después de haber re-visto «Dersu Uzala», otra peli con gente del pasado.
La cosa es que ayer volví a ver «En busca del fuego», en YouTube, por supuesto. Se trata de una peli muda a todos los efectos. La verosimilitud que logró transmitir este trabajo solo con gruñidos, movimiento y gestos, excluye los subtítulos. Un gran filme.

Ahora sabemos más sobre el Paleolítico que en 1981, en general; de manera que EBDF parece algo desfasada en cuanto a la configuración anatómica de los personajes (sobre todo si lo de verdad se trataba de h. neanderthalensis, como dicen algunos) y también hay errores en la representación de las diferencias culturales de los grupos humanos que vemos. Unos son casi Neolíticos, otros todavía viven en el Paleolítico (muy) Inferior. La visualización de distintos paisajes climáticos también altera esta coherencia, pues la acción se situa en turberas y montañas de clima frío, y al fotograma siguiente vemos a los personajes caminando por un territorio cálido, con vegetación de sabana africana.hemos visto ya muchos reportajes del NatGeo para saber que esos «calabacines» pesadísimos y enormes que vemos cargar en un fotograma al personaje de Ron Perlman, solamente se crian en África, lo mismo que las innumerables aves del Lago Natrón que se ven en un momento dado.
Se hizo con lo que entonces se sabía o creía saber del Paleolítico (¿Inferior? ¿Medio?) y de la Evolución Humana y de los «paleo-comportamientos», de ahí su desactualización, comparada con lo que sabemos hoy, gracias a Atapuerca y la enorme expansión del conocimiento Paleobiológico.
A pesar de todo, la película sigue siendo un estupendo alegato… contra la palabrería en las pelis. Más, si la tarde anterior has visto en TV la segunda entrega de «El planeta de los simios» y te has mondado de la risa con los discursos «filosóficos» de los personajes, con lo manido del argumento (una vez vista la 1ª de la serie, si es que alguna vez se pensó en hacer una serie…) y lo poco sorprendente de los gestos. Y la cara cartón de los simios & atrezzo… Hoy sería aún más acartonado con los efectos especiales digitales.
Claro que la diferencia de géneros cinematográficos juega a favor de la verosimilitud de «En busca del fuego», que no es un jugueteo distópico, sino una especie de drama Paleolítico que nos habla del presente tanto como del pasado, pero que del pasado habla muuucho.
La dirección y la interpretación son estupendas. ¿Cómo consiguieron que una escena tan poco verosímil como la del tipo que ofrece un manojo de hierba a los mamuts y éstos lo aceptan, resultara efectiva? Esto ya es motivo para catalogar ésta peli como buen cine. Con esa y otras escenas, vemos que el protagonista no es como la niña del «clan» (me fastidia el empleo de esta palabra en contextos… ¡bah!) del Oso Cavernario, que va por el mundo inventando todo lo inventable.
El homínido rubianco de EBDF al menos es un tío sin tanto miedo como sus colegas de aventura. Se consiguió que cada personaje tuviera un caracter propio, sin necesidad de exponer diálogos sesudos, ni de realizar hazañas sobrehumanas con efectos especiales. Está el pobre al que le caen encima todos los pedruscos y las cazcarrias, que al final casi muere a manos de un oso, pero aún se ríe cuando lo llevan medio cadáver a la gruta y experimenta la calidez del fuego y del cuidado de los demás. Está el listillo (¡genial el papel de Ron Perlman!) que se acerca poquito a poco a la chica y se lleva el sopapo del macho alfa. Y está el líder, sin aspavientos de «inventor» como la insoportable niña susodicha, sino incluso bastante torpe con las novedades, hasta las que más gustito dan… Hay humor y hay drama. Y está la pizquita poética del final.
Hablando desde el punto de vista de los científicos que mas saben, la utilización del fuego debió ser algo poco a poco aprendido, experimentado milenio a milenio por diferentes humanos (o humaninos o como se diga), un proceso que seguramente fue más colectivo. El control del fuego que ya estaba ahí y solamente la observación y la colaboración para aplicarlo a las necesidades del grupo pudo llevar a un dominio suficiente, para más tarde poder cocinarse un cabrito somallado.
Es bastante burda esa idea que se oye entre los más toscos de nuestros conciudadanos-homínidos, de que sencillamente viendo un proceso natural se deriva la lógica de su utilización, y ¡chaaan! ya sabemos como manejar cualquiera de ellos, sea la lluvia, la madera o el fuego, porque lo que nosotros hacemos lo ha hecho siempre todo el mundo… ¡Ja!
Parece que los usos del fuego eran muy variados y más alejados de la cocina de lo que nos parece. En cuanto al frío, recordemos que el dominio del fuego ya aparece cuando estábamos en África, aunque las noches pudieran ser fresquitas. En lo que toca a la Prehistoria, además de mucha farfolla (inducida muchas veces también por el cine) hay variados «memes» falsos o falsoides, porque las realidades del pasado son bastante contraintuitivas… otro día hablaremos de eso.
¡Eh, pero yo no soy prehistoriadora, ni siquiera arqueóloga! Yo solo vine a hablar de una peli «prehistórica» que ya me gustó hace más de cuarenta años… ¡puñeta, como corre la cronología de digitaloceno!
************** LEER MÁS (Prehistoria científica y representaciones del humano Paleolítico)
- http://paleoantropologiahoy.blogspot.com/2013/02/el-dominio-del-fuego.html
- «The only common feature of all hearths is the simple fact that people intentionally burn fuel in order to produce a fire. Accordingly, the archaeological definition of a hearth should specify that it is an anthropogenic combustion area variable in structure, size, and depth that preserves the remains of burned materials. We should bear this in mind when reviewing interpretations of early evidence of fire use…» Leer el artículo AQUÍ (inglés).
- https://www.proistoria.org/lower-paleolithic-by-zdenek-burian.html
- La especie elegida. Juan Luis Arsuaga, 2014
-
Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión. Roberto Sáez, (Almuzara, 2019; edición kindle)