Canciones que ocupan siglos


Este muchacho de aspecto aniñado y voz profunda, explica en sus videos el origen de algunas canciones irlandesas de largo recorrido que, a partir de las luchas por la independencia del país, a principios del s. XX, se reconvirtieron en «Rebel songs», cuando la verdad es que, en la mayoría de los casos eran simples canciones campesinas, o composiciones de filid olvidadísimos.

El gaélico «cortesano» -origen de las letras, las palabras de las canciones- no era el de las gentes del común, sino un artificio poético complejo. Mucho menos, era el de los hijos de ferrones, como Carolan que componía sus letras a lo basto, al decir de sus críticos contemporáneos. Por eso su música (como le dijo aquel) «es dulce, pero no verdadera», debido a la simpleza de sus letras.

Sin embargo, aunque la letra original de estas canciones se perdiera, o fuese adaptada a otros tiempos, la musica permaneció más o menos con pocas alteraciones. Como tiene que ser, porque la música queda mejor en el recuerdo que la letra. Hay una explicación científica de eso, y Oliver Sacks le dedicó a eso un libro fascinante. Fíjense que para activar recuerdos y áreas del cerebro en personas mayores suele emplearse música clásica, normalmente carente de letra.

Muchas de las canciones irlandesas que conocemos y hemos cantado alguna vez, en el pub, cuando jugaba algún equipo-local-de-lo-que-fuera, son anteriores al siglo XIX y algunas, como la que él explica, proceden por lo menos del s. XVIII.

Y no les digo nada de algunos de los himnos religiosos que se pusieron de moda en los años 60/70 (en la IC) debido al «aggiornamento» del Vaticano II y por puro copieteo de los Himnarios Protestantes. Los orígenes de muchas de éstas, se encuentran en el repertorio tradicional escocés o irlandés, pasado por la turmix del Océano Atlántico, de las canciones de los esclavos africanos, y del punto de vista de las IR (Iglesias Reformadas) en su gran número y variedad al otro lado del charco.

Curioso que en España no se recogiera de lados más cercanos un estilo propio para nuestra música litúrgica… de ahí, creo, la pobreza y tristura de muchas de las canciones «de iglesia» españolas actuales.

Un día les traeré algún ejemplo de de dichas adaptaciones, que en sí, ya tienen larga historia, pues comenzaron a adaptarse a las necesidades litúrgicas e ideologicas Reformadas desde los tiempos de los «Covenanters» (s. XVII), si no anters… Una que me impresionó es la que cantan en la iglesia, con un extraño modo de marcar el ritmo, al inicio de Cold Mountain, un gran film norteamericano del año 2003. Búsquenla ahí, si quieren.

Y la que cita el muchacho, yo la conozco con la letra (y el ritmo) del s. XVIII.