Pirulíes


Foto de Tyler Lastovich: https://www.pexels.com/es-es/foto/iphone-7-negro-sobre-mesa-marron-699122/

Para imaginar, a muchos nos basta con un lápiz y una hoja en blanco.

Vale «tenemos mano para dibujar» (o no) pero con eso es sufi para imaginarnos cualquiercosa escrita o simbólica, con ventanas a la calle. Siempre con ventanas, para abrirlas o para tirar algo por ellas.

Cuando resulta que es otro el que nos propone las imaginaciones, chungo. Y cuando en vez de proponérnoslas, nos la mete por la oreja, el ojo o cualquier otro conducto, chunguísimo. No sabemos quien es ese otro, pero a mi me da repeluzno.

Los móviles son uno de esos artilugios que te meten cosas por el ojo, por el oido y es posible que hasta por otros orificios de la mente o del cuerpo, ¡vaya usté a saber!

Todos los móviles, he dicho:  los complejos, los simples, los chinos, los grandes, los que llevan iniciales de «mercado justo» (y obligatorio), los exitosos, los que te regala tu novio/a agüelo o vecina… Una quiere utilizarlos como herramienta de comunicación y, si acaso, de planificación de tareas. El hacerlo, se convierte en una tarea en sí misma cada vez que lo intentas, tarea que puede durar horas o días. Semanas cuando entra cualquier «actualización»…

Mientras, el móvil, cumple lo que es su función real: una máquina para ponerte anuncios. Anuncios de sí mismo y de otros, que te incitan a cosas que generalmente te importan un pijo y que a veces, oye, llevas a cabo. Bueh… Comprarte otro móvil, sin ir más lejos. ¡Noragüena!

Cometí el error de comprarme uno «nuevo» con la angélica idea de dejarle el viejo a un pariente, cuyo móvil era mas viejo todavía… Craso error, no digo más.

Que sí, que todo muy bonito, que mucha rapidez (cuando quiere… otro), cuantos colorines, oh. Está tan «personalizado» que ya no sé como decirle que lo oigo mal, que no necesito tres cámaras (si me regalase un trípode, quizá emplearía una para el pajareo).

Quiero un teléfono móvil para pocas cosas: comunicarme con mis amigos y familia. Como mucho, para enterarme rápidamente qué tiempo va a hacer adonde voy (solo si voy a pasar mucho tiempo al aire libre, que si no es el caso me da igual) y… ¿cual será la tercera? ¿entretenerme jugando al ajedrez con una maquinita en modo simple en las horas vacías de un viaje? ¿leer noticias aburridísimas y  partidarias de cualquier lado político? ¿escribir qué?

Para esto último utilizo un PC milenario. Si, a veces se atranca, pero ya van tres novelas y este blog con el mísmo… ¡Y con un solo ojo + 10 dedos!

Los móviles son el pirulí de La Habana del siglo XXI. Hasta que inventen otra cosa.