Más música rara…


Uno de los altares barrocos del actual monasterio de Sankt Gallen (foto wikipedia)

Me he encontrado esta serie de Tropos y Secuencias litúrgicas en estilo gregoriano, que pertenecen al Codex Sangallensis, que en el video van ilustradas con imágenes estrictamente hibérnicas. Éstas,no creo que correspondan al mismo documento, pues que yo sepa, irlandés lo que se dice probado irlandés en Sankt Gallen, son solo las glosas arcáicas del idioma, que tanto me hicieron sudar en mis tiempos de estudiante, las que fueron publicadas a principios del s. XX en el Thesaurus Paleohibernicus.

En la cita de mi manual un pie de página indica que eran glosas a un tratado atribuido a Prisciano(1) que se conservaba en el monasterio. Dado que Prisciano era un gramático de la misma época, no me extraña que la cosa fuera tan rarísima.

…Bueno, la música no es rara, porque esta vez es gregoriano.

La leyenda relativa a S. Columba de Bobbio (Mediados del VI— inicios del VII) el monje peregrino irlandés que murió en ese enclave transalpino,  indica que envió a uno de sus compañeros, de nombre Gall o Galo, a encargarse de la evangelización de los paganos habitantes de la zona al sur del enorme Lago Bodensee (Lago Constanza), donde hoy se encuentra un gran monasterio urbano, dedicado a San Gall.

No hay constancia de que Gall/Galo fuera irlandés, pues “gall” equivale a “extranjero” en lengua hibérnica. Si se piensa, bien les habría venido a los compañeros de Columbano llevar algún(-os) intérprete(-s) de lenguas germánicas, o un nativo (“extranjero” para ellos) al aventurarse en aquellas lejanas tierras; pero vaya usté a saber. El caso es que hubo un Galo que fundó ese monasterio.

Los cantos en cuestión son unos tropos y secuencias, es decir, recitativos litúrgicos que se empleaban en la Liturgia romana/románica de la Misa (cantados antes de la lectura del Evangelio) cuando el Gregoriano ya empezaba a ser el propio canto de la Liturgia Romana por excelencia.

Las ilustraciones medievales de lo que se escucha en este video sí que son hibérnicas: el registro del vidrio dice que del mismo Códice (Sangallensis) , pero no sé si creérmelo. Muestran todas las características nativas del estilo de la isla: ojos grandes, esquematismo y lujo de colores, aunque éstos ya están un poco desvaídos, etc. Me da que son de otro códice, éste nativo de la isla, aunque no sería imposible que se hubiera descubierto en Sankt Gallen varios siglos después.

No me cuadra porque al parecer, el sangallensis estaba dedicado a la obra de Prisciano, un erudito gramático del s. V que merodeó por el Imperio de Oriente. Por eso no me extraña que costara tanto entender las puñeteiras glosas… Juntas un griego con un irlandés y el s. V ó VI y ya la has liado: Dinosaurius Paleohibernicus.

En la reforma monástica Benedictina (también a partir del s. V), se estableció en esa comarca, cerca del Bodensee, un monasterio que, como otros del Continente atribuidos a irlandeses, mantuvo misteriosa fama a lo largo de toda la Edad Media, aunque adquirio la mayor propaganda a partir de convertirse en una ciudadela monástica altamente organizada, una vez que la Regla de S. Benito se implantó en el enclave. Así, se amplió y se incrustó definitivamente en el territorio en forma de un germen de ciudad, que floreció unos siglos después.

Tal cosa se demuestra por la existencia de un plano del lugar con una visible vocación urbana (o utópicamente urbana), que se ha conservado mas o menos hasta nuestros días, en el cual parece que el monasterio forma parte de una urbe histórica y monumental.

Además, como ya sabréis, en este siglo XXI aún hay gente empeñada en reconstruir el monasterio siguiendo el plano del s. XI. (que es una copia de uno del IX que desapareció) de la ciudadela o ciudad monástica de Sankt Gallen.

Por supuesto, hasta la imagen que he escogido como tema de esta entrada a la del plano benedictino va un mundo (gráfico) entero, pasado por la turmix de los siglos: del románico al barroco de estilo germánico en su vertiente gloriosa (Católica) del estado actual del monasterio…¡cómo me gustaría verlo con mi propio ojo!

No pasa lo mismo con las imágenes escogidas para ilustrar la música en el video de YT: poseen una clarísima impronta hibérnica. Ojos grandes, expresividad limitada y esquemática, colores ya desvaídos por el tiempo (¡ay, los rojizos!) la figura de un amanuense con un (cálamo en la mano) y una extraña banda decorada que le ofrece un personajillo de corte inferior.

El estilo de los canto-recreadores, con esos melismas prolongados (al parecer era una de las características del trabajo del susodicho Notker) llevan un historicismo limpio, que no deja de llegarte al corazón, a la vez que darte un «aroma» de lo que podría ser el inicio del Gregoriano: melismático y con un esquema de fraseo que aún hace pesar todo el trabajo del cantor en su propia garganta y no en el cobijo de un coro y mucho menos, en instrumentos musicales.

Bueno, como crítica musical soy un desastre, mas espero que lo disfrutéis lo mismo que yo he hecho.

El personaje de la ilustración lleva un cálamo ¿será un escriba disfrazado de evangelista? ¿Y esa banda de colorines que parece que le entrega un personajillo de corte inferior? Me recuerda a los vendedores de postales que había antes en las ciudades monumentales de nuestra alma.

Espero que lo disfrutéis, como yo he hecho.