
No le he puesto coma, para que pueda leerse con acento aragonés. Así suena más serio, ¿no?
Es duro, pero he tenido que dejar de escribir una entrada porque estaba volviéndome loca entre la documentación y la publicación. Y la edición, ni te cuento… No se volverá a repetir, creo.
En fin. Entra el otoño. Ya apetece ponerse los mitones de escribir y en Radio Art han empezado a entrar melancólicas interpretaciones de guitarra. Y eso que me da que allá en Grecia no debe ser tan rudo el otoño como en las estepas del rio Tajo… Hoy he paseado por el Jardín y ya estaba todo lleno de hojas volanderas. De ahí la imagen generada por IA que he colocado de cabecera. Molesta un poco la viveza del colorido y la relamida calidad del «realismo fotográfico».
¡Jope, que una ha trabajado muchos años en un taller de pintura haciendo escenitas como la que ilustra esta entrada! y sabe un poco de lametones y de calcomanías. Y del insoportable olor a pintura para cerámica esparcida a pistola.
Eso es exactamente lo que me ha sugerido la imagen que encabeza este encabezonamiento. Pintura esparcida a pistola. Pues.