
Pues resulta que en Muy Interesante han respondido en parte a mi preocupación por la ingenua opinión (de algunos comments (en YT) de que la purga de Ben… perdón, la IA, pudiera descifrar sin más ni más, una lengua aparecida en alguna inscripción del Oriente cercano, lo cual comenté en una entrada anterior.
Así que han hecho un artículo dedicado precisamente al procedimiento normal que se usa para estudiar esa clase de hallazgos epigráficos. Al menos, las explicaciones que da el artículo son sensatas, para que los lectores se enteren. Les recomiendo la lectura.
La conclusión es que se necesitan años de experiencia, comparaciones con escrituras realmente existentes, mucho estudio del objeto en cuestión (inscripción, su entorno físico y su soporte) y… ¡hala! a ver cuáles son sus padres, y si éstos dicen algo, que igual no. O decantarse por aprender primero latín o griego clásico, quizá una pizca de hebreo bíblico o de lo que haya de árabe (incluido pre-islámico) y luego ya, si eso… la lengua verdaderamente antigua que parece que tienes delante.
ACTUALIZADO: y mira tu por dónde: https://www.dw.com/es/siete-idiomas-que-la-humanidad-a%C3%BAn-no-puede-descifrar/a-75274868
Moraleja: No utilices el microondas para secarte el pelo.
Respuestas
feliz Nochebuena y Navidad, Carmen, espero que la IA sepa de qué van los buenos deseos para siempre, para todos los dos, y en todos los momentos. Un abrazo.
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No sé si la IA, pero los corazones saben mucho más de esas cosas… Un abrazo pos-navideño y pre-añonuevense; voy a prepararme un café
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