
Se esfuma el ánimo para escribir entradas, se me escapa el tiempo y las fechas del calendario. Se me escapan los días entre el barullo de la casa, la compra, preparar comida, tener que ir a algún lado obligatorio, tener que ir a una cita… y no hacer lo que quisiera.
El otro día pensaba en salir, pasear tranquilamente un rato al aire y luego sentarme en alguna capilla casi vacía y quedarme un rato ahí.
Pero luego resulta que no salí, liada en unas cosas y otras, y sin enterarme de qué día era (¿hoy era sábado?) y no saber ni donde tengo la mano derecha.
Ufff… quisiera una playa solitaria por la que caminar hasta que el tiempo que marca mi reloj volviera a mi consciencia.
Mi única hora es la de ir a dormir. Pues ya es la hora, 22:40.
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