
(Imagen creada por IA, que es mucho lista y hasta me ha puesto las cúpulas de ermita ortodoxa griega que tanto me gusta mirar en mi wallpaper.)
Hace tiempo que deje de leer ciertas cosas que terminaban «fastidiándome el rollo», es decir: me deprimían por la distancia que había entre ellas y mi realidad.
Cuando hoy releo esa clase de cosas, me entra una desmotivación silenciosa, indolora, que podría resumirse en ¡»anda y que os ondulen»! (n.b. que ondulen a los que no deseaban ser enseñados y a los que persisten en su empeño… ¡hay tantos!)
Pero me he encontrado otra vez con el blogo de Gregorio Luri y otra vez se me han encendido lucecitas sobre lo que falta y sobra en la educación (sí, no solamente «enseñanza») actual.
Aquí este parrafillo:
La información puede caer de la nube, el conocimien-
to no; el conocimiento es información procesada por cono-
cimientos previos, rumiada en la memoria de trabajo y rete-
nida en la memoria a largo plazo.
Lo cual me parece a la vez una verdad verdadera y una frase muy buena para colocársela en la frente. ¡Ay los conocimientos previos!
Todavía hay gente que se preocupa por la formación de los niños y los jóvenes y del público en general; gente que expresa verdades que son a la vez antiguas y básicas, y gente que además escribe estupendamente.
Por suerte (o no) cada vez estoy más lejos de los desinformados, deformados y formadores. Paso el tiempo entretenida en lo que me alimenta el alma o al menos me ayuda a resistir en el día a día.
Claro que ya no me interesa el asunto tanto como antes, porque vivo alejada de esas tareas, aunque me sigue gustando saber que hay quien piensa cosas que sirven para desasnarnos y que las aplica mejor de lo que yo las habría aplicado.
Y porque de aprender nunca se acaba, ni se sacia uno.
(He puesto la radio y la pieza que suena es «Irish rain«)

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