Era una canción de los hobbits cuando emprendían la misión que les llevó a descubrir el infausto anillo.
Yo no espero encontrar otro anillo que el de mi propio yo. Mi reino, por fin lo veo. Sentirme tranquila con lo que hago y con lo que dejo de hacer. Plasmar en cosas físicas -o virtuales- lo que antes solo eran soñarreras.
Será que me voy haciendo mayor.
