
Me gustan los reportajes de TVE-Arqueomanía, una de las series documentales de larga trayectoria, con varios años en cartel, mas interesantes producidas por el «ente». Rara avis en la tele-entretenimiento-basuroide que se estila por estos lares.
Aquí tratan de las Guerras Cántabras y su profunda huella en el paisaje y en la Historia de la conquista romana de la Península Ibérica. Me gusta, entre otras cosas, que se ofrezcan imágenes de los resultados de tan cruentas guerras -se llama romanización-, o sea, el reasentamiento de gentes y del destino final de los veteranos romanos de la guerra, que fueron el germen de importantes ciudades como Astúrica o Mérida. Me gusta que se encuadre el mundo cántabro en el amplio especto de otros mundos célticos.
La serie la tenía casi olvidada por diversos motivos, pero regreso a ella de cuando en cuando, con placer, animada por la excelente presentación a cargo de M. Pimentel; por las entrevistas -algunas a personas que conozco- y por las apabullantes tomas de conjunto del paisaje y de las huellas de castros o campamentos romanos que lleva la serie.
Además, los reportajes también sirven para visualizar cosas interesantes para mi trabajo literario.
Eso sí, me han hecho gracia los patrulleros romanos sesentones y pasados de peso… 😉