
Estupendo día el que pasé ayer observando pajarerío por las estepas y los embalses de Toledo, al sur de Gredos.
Una delicia por la cantidad de especies vistas (entre todos, más de 50)… y medio vistas por moi, porque el ojo de una es el que es y los bichos no se están quietos). Incluso por el clima, porque temía que fuera a caer una buena manta de agua y resulta que lo mas gordo nos pilló trasladando la castra desde el embalse de Navalcán hacia el del Rincón, donde hicimos las últimas observaciones con un sol poniente espectacular. ¡Y una maravilla por la compañía, claro!

Íbamos a ver grullas, y resulta que además de en vuelo, también las pudimos ver en el suelo. Una maravilla comprobar su tamaño y elegancia, y la tipica triada: macho, hembra y pollo crecidito.
¡Y qué decir de ver nada menos que buitres leonados posados en sendos postes de alta tensión! Los buitres negros también acompañaron, además de otros pájaros grandes grandes, pero ya familiares como los cormoranes, las garzas reales o los aguiluchos laguneros. Pero la gran sorpresa fue un águila Imperial posada en una rama en una ladera. Eran claramente visibles sus principales características, forma y color. Pero las fotos eran imposibles a pesar del telescopio.
En fin, que me lo pasé como los indios. A ver si esta navidad soluciono lo de los medios.