
He escrito varias veces en este blog sobre El Táin y ahora me doy cuenta de que quizá, hay gente que entra en Mujerárbol y no sabe lo que es eso. La verdad es que llevo tanto tiempo liada con esa historia que no me percaté… en fin: pido perdón a los que sí se dieron cuenta.
Hace años me dediqué a traducirlo por mi cuenta, usando el idioma original como hilo conductor y cuerda de seguridad; he dedicado una Tésis a algunos de sus aspectos, y mucho tiempo a leer todo lo que caía en mis manos sobre ello… Así que, para mí, es una historia de amor y cuernos… El amor lo pone una; los cuernos… el relato.
De la muy rica literatura medieval irlandesa en lengua nativa, la narración más larga, más compleja y más famosa es el Táin Bó Cuailnge: «El Saqueo (o robo) del ganado de Cuailnge» en español.
En realidad «Táin» significa «la conducción» o «la llevada». Pero, como el relato tiene una clara orientación épica, quienes lo hemos tratado en profundidad, buscamos un título más apropiado. Lady Augusta Gregory, en su primera interpretación popular del protagonista, «Cuchulain of Muirthemne» (1902), lo llama La guerra por el toro de Cuailnge.
El Cuailnge es una comarca al Noreste de Irlanda, en lo que hoy es la Peninsula de Carlingford. En el mapa del antiguo Ulster (Ulaid) lo veis a mano derecha, dentro del circulo azul. Está en territorio de Conaille Muirthemne.

El cuento narra una incursión de guerreros de los principales territorios de Irlanda, liderados por la Reina de los Connachta, Medb, y por su marido, el sinsorgo Ailill, contra los habitantes del Ulster (los ulaid, o hispanizado, ulates).
Estos se encuentran debilitados por una enfermedad misteriosa que los deja inútiles para defenderse. Así que, contra los invasores solamente un muchacho imberbe defiende la frontera: Cú Chulainn, el héroe del relato, libre de tal enfermedad por motivos que no se ven en la primera redacción del cuento. El objetivo de los irlandeses es llevarse ganado y gente, no un toro en concreto, como dice la versión más popular. Pero, hasta que lo consiguen hay multiples escaramuzas entre los atacantes y el defensor, así como paradas en el camino; descansos para charlar; digresiones del escriba, visiones proféticas y trances… Al final, los ulates se recuperan de su enfermedad, plantan cara a los invasores en una gran batalla y… no puedo contar nada más, so pena de hacer un «spoiler».
Existen tres redacciones distintas del cuento, que se contienen en varios manuscritos. La más popular es la segunda y en ella se encuentran cosas que no están en la primera redacción. y algunas otras que no están tampoco en la tercera. La segunda ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos el español, pero no en edición crítica y, en algún caso, ha sido editada junto con una mezcla de relatos que no pertenecen al Táin, ni siquiera al Ciclo del Ulster.
De la primera redacción (que está datada antes de 1100) no existe más que una traducción al español, por cuenta y riesgo de esta que lo es.
El Táin es un relato en prosa, aunque contiene muchos pasajes en verso. Se sospecha que estas partes podrían ser cantadas para la audiencia, incluso con acompañamiento musical, para aliviar una narración tan larga. También hay listas con numerosos nombres de lugares o de personas, que actuarían como recordatorios para el narrador, o bien como trabalenguas, pues usan mucho la aliteración. El cuento tambien contiene bellas imágenes, como cuando aparece una profetisa-tejedora que resume para los atacantes todos los sucesos que acontecerán, en una terrible visión mágica. Hay muchos combates rápidos y otros de proporciones gigantescas; hay intervenciones divinas y también pasajes de humor extraño.
Han corrido auténticos rios de tinta sobre el Táin desde el s. XIX, cuando se comenzó la crítica textual de sus distintas versiones. Existen cientos de papers académicos, congresos e investigaciones acerca de distintos aspectos de las tres versiones. Hay incluso interpretaciones en cómic y en música «rock metal», como la estupenda «The Táin» del grupo rockero norirlandés de los años 80 Horslips.

Pero, tal vez, la imagen que tenemos en España de los relatos medievales irlandeses está un poquito distorsionada por la imaginería romántica desde Lady Gregory hasta hoy. También está un poco borrosa por la falta de formación histórica sobre los scriptoria monásticos irlandeses, los profesionales que vivían de ellos y, en general, sobre la Alta Edad Media irlandesa. Pero sobre todo, por el poco conocimiento del idioma en el que los textos están escritos.
El manuscrito más antiguo del Táin es también el más viejo que existe escrito totalmente en lengua irlandesa. Se llama Lebar na hUidre, o «Libro de la Vaca Parda». Solamente le quedan 67 hojas de vellum y se supone que pudo tener más de cien. Está comprobado que dio muchas vueltas por Irlanda a lo largo de la Edad Media, y por eso perdió folios y se desorganizó su paginación original. Estuvo perdido entre el Oeste y el Norte de Irlanda durante el s. XIV (aunque hay pistas acerca de quién lo poseyó) y finalmente, estuvo perdido del todo desde el primer cuarto del s. XVII a 1837.
El Lebar na hUidre contiene 37 textos distintos, muchos incompletos, desde narrativa tradicional a textos religiosos. Se atribuye a una sola mano (y hay motivos para ello), pero pudiera ser que otras séis manos introdujeran «correcciones», comentarios, textos propios, etc., a lo largo de los siglos. En el siglo XIV una mano reescribió parte del Libro, repasando por encima cada letra, palabra u oración desvanecida por el tiempo… Eso sí: atribuyó a otro el original.
El texto del Táin que contiene Lebar na hUidre está incompleto, pues termina antes de que empiece la parte final, la más importante. Por eso, cuando se edita críticamente la primera versión, hay que completarla con lo que dicen otros manuscritos de la mísma redacción, que son posteriores. Éstos son nada menos que siete manuscritos, datados entre el s. XII y el XVII.
Así que, con este panorama, hacer cábalas sobre la «versión primitiva» y la cronología EdadHierresca del Táin es como hacerlas sobre el cuento de Caperucita, pero sin ventaja por el hecho de que el Táin esté escrito y el otro sea puramente oral.
Ahora ya sabéis un poco más sobre El Táin. Prometo contar más detalles sobre él, porque esta historia de amor y cuernos no acaba aquí.
