El Evangeliario de Lindau


Cubierta trasera del Evangeliario de Lindau (Morgan Library, New York).

Pues resulta que fui a la papelería a comprar unas cosillas y me encontré con que una empresa de material de escritorio tenía a la venta unos cuadernos de notas y agendas que, entre otras preciosidades del diseño, reproducían esa cubierta de libro. Como ya tenía una de sus creaciones (y me ha durado más de 10 años), esperé un poco para poder conseguir esta.

La decoración de entrelazos que rellena los cuarterones entre los brazos de la cruz de la cubierta, me resultaba «familiar»: parecía arte irlandés o al menos, «arte insular» (puesto que algunas de sus manifestaciones se realizaron fuera de Irlanda), así que me puse a investigar, menos mal que en la contraportada de la agenda habia indicaciones útiles.

Así, supe que esa bonita decoración corresponde al evangeliario de Lindau que se hizo en la Alta Edad Media en algún lugar del Sur de Alemania, quizá en la propia abadía de San Gall, un importante centro benedictino, que fue fundado sobre los restos de un oratorio eremítico atribuido a uno de los compañeros del viaje del misionero irlandés San Columbano de Bangor (o de Bobbio).

 

Gall o Galo (que probablemente no sería irlandés, pues su nombre en esta lengua significa precisamente «extranjero», y al parecer Columbano lo llevaba como intérprete de la lengua germánica) debió ser apenas famoso por llevar una vida eremítica en aquellos temibles bosques llenos de osos y de bárbaros germanos. Su nombre se habría olvidado de no ser porque a mediados del s. VIII se levantó en el sitio donde estuvo el eremitorio, una abadía benedictina, del estilo altamente organizado que tenían las fundaciones de esta Regla durante el Imperio Carolingio.

Sankt Gallen, nombre aleman actual del sitio, es una ciudad que siempre vivió en torno a la vieja abadía. Tenía y tiene muchas cosas que contar, entre ellas una famosa biblioteca, en la que se han encontrado desde el s. XIX documentos que muestran las «reliquias» más antiguas de la lengua irlandesa: las Glosas de San Gall. Otras glosas, sobre manuscritos latinos, y libros con textos en irlandés antiguo, se han hallado en diferentes enclaves benedictinos de esa región, que estuvieron siempre relacionados con Irlanda… aunque de la relación hablaremos otro día.

El Evangeliario de Lindau, se hallaba pues, en poder de una congregación de canónigas de la nobleza llamada «Nuestra Señora Bajo los Tilos» (¡hermoso nombre!) que en el s. XVI todavía poseía el libro. Al ser seculariazado el convento en el s. XIX, la joya quedó en manos de descendientes de la última abadesa, de quienes pasó hasta Nueva York a principios del s. XX, y allí fue adquirido por los creadores de la Biblioteca Morgan, donde hoy se encuentra depositado. 

En el enlace podéis ver un breve video sobre el manuscrito y su decoración. El evangeliario era, por supuesto, un objeto de exhibición y procesión religiosa, no un librito de llevar en el macuto, como los pequeños ejemplares que llevaban los monjes peregrinos irlandeses.

Cubierta frontal

La cubierta frontal es una de las obras cumbre de la Escuela Palatina de Carlos el Calvo, un nieto de Carlomagno que se rodeó de los mejores filósofos, maestros y artistas de su tiempo (segunda mitad del s. IX), entre ellos no pocos irlandeses: Juan Scoto Eriúgena, sin ir más lejos. Esta cubierta muestra una representación de Cristo crucificado en relieve sobre placas de oro, rodeado de evangelistas y de ángeles, en paneles separados, acompañados por un despliegue espectacular de piedras preciosas, quizá en representación simbólica de la Jerusalén Celeste y sus riquezas espirituales.

Sin embargo, la cubierta del libro que ha hecho correr más tinta es la posterior, precisamente por su mezcla de elementos hibérnicos y escandinavos con motivos carolingios e italianos, éstos últimos muy posteriores.

Como se puede ver en la imagen cabecera del post, el motivo decorativo principal es una cruz de brazos iguales y redondeados, en cuyo centro hay un topacio y cuatro pequeños bustos de Cristo en relieve esmaltado, cada uno con una inscripción. Es extraño que no sean los Evangelistas, pero los curadores del Museo los han visto mejor que yo, que estoy mirando una reproducción.

Entre los brazos de la cruz están los paneles de plata dorada con entrelazos de animales fantásticos que llaman la atención por su estilo hibérnico/escandinavo, cercano al «estilo Urnes», llamado así por la característica presencia de animales estilizados, tal como los que se hicieron en madera tallada en la magnífica iglesia de madera (stavekirke) de Urnes, en Noruega. En las esquinas de la cubierta, hay 4 relieves de los evangelistas, de estilo Renacentista, que fueron añadidos en el s. XVI.

Página tapiz By Folchard of St Gall (880-900) Morgan Library, New York, Corsair database. Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18580060

El Evangeliario de Lindau posee varias páginas iluminadas con elementos decorativos de raíz hibérnica, como las letras capitales decoradas con entrelazos o las páginas-tapiz, aunque el estilo de éstas es lo menos hibérnico de todo, pues tiene cierta impronta oriental (como se ve en el ejemplo a la izquierda). El manuscrito, por lo demás, está incompleto.

La hipótesis que manejan los investigadores es que ambas cubiertas, delantera y posterior, pertenecían a otro manuscrito, desconocido y se reutilizaron para conservar el evangeliario.

El llamado «Soiscéal Mholaise» o «Evangelio de Molaise», un cumdach arquetípico (s. XI). Foto By Ceoil-Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=113495853

Un cumdach (dil.ie/13903 c: protección, relicario) es una funda de libro, técnicamente una caja, acorde con el tamaño del ejemplar, normalmente de madera recubierta de metal decorado con relieves, entrelazos y medallones.

La mayoría de los que se conservan (en Irlanda, y en algún caso, fuera de ella) tienen la parte superior decorada de una manera muy similar a la de Lindau, con ese tipo de cruces, con las 4 espacios entre los brazos de la cruz rellenados con representaciones de evangelistas, entrelazos, esmaltes y alguna piedra preciosa.

Lo cierto es que la mezcla de elementos carolingios (las asombrosas piedras preciosas, las 4 pequeñas representaciónes de Cristo en el centro de la cruz latina) con elementos «insulares» (los esmaltes, los paneles de entrelazos, el estilo de la propia cruz) es muy chocante.

Por eso se ha encuadrado al volumen en el estilo «insular», cuyo arquetipo podrían ser los Evangelios de Lindisfarne o el mismo Libro del Kells (en cuanto a iluminación libraria). El manuscrito de Lindau no es tan llamativo como éste, aunque los fondos en rojo púrpura de algunas de sus «páginas tapiz» transmiten un apabullante aire «imperial», ¿influencia italiana o bizantina? Lo mismo cabe decir de ciertos toques «orientales» como esa página-tapiz con florecillas que veis a la izquierda…

También pueden hacerse paralelismos con las filigranas de oro del Caliz de Ardagh, en cuanto a trabajo sobre metal y esmaltados, que son estrictamente de la misma época que la cubierta de Lindau. Pero la influencia escandinava apuntaría a una obra realmente hecha en Irlanda, por artesanos cualificados y que, al menos algunos de ellos, fuesen de origen étnico escandinavo… lo cual no sería nada extraño para una obra del s. IX/X.

Ahora bien: no hay ningun misterio en que hubiese cosas llevadas y traídas de Irlanda a la Germania del s. VIII o IX. La mayoría de esas abadias benedictinas mantuvieron la curiosa existencia de una cosa llamada «schottenkloster» o «iglesias de Scotos»…. y como el alemán se me da fatal, en una proxima entrada hablaremos de eso.