Linx pardinus


Una vez que he pasado «lo peor» (la tos agobiante y la falta de aire, el insomnio y la conjuntivitis perra) puedo afirmar que fueron unos dias divertidos en Sierra Morena, con amigos SEO de mi puebro, buscando lo que al final nos cayó de chiripa, a pesar de la caminata y el calor agobiante, y mientras los pajaritos nos acompañaban, acá y allá.

Sí, un lince. Puesto que nunca he visto esa clase de mamíferos más que en la tele, verlo cerquita y ahí, me inspiró muchas tonterías. Pero sobre todo me hizo pensar cómo nos miraba. Yo creo que nos miraba sin vernos, como muchas veces miramos nosotros: al horizonte, sin darnos cuenta de nada más que el horizonte. Y no pasa nada por eso.

En algún rinconcito de las neuronas de linx pardinus habrá un registro para seres de colorines (a lo mejor no ve los colorines de nuestras camisetas y coches, tendré que consultar la wiki…). Seguro que nos oía, seres que continuamente parlotean y cuchichean, quizá con un rumor tan inteligible como para nosotros el de los pájaros… Sé que mira sin juzgar, sin plantearse si lo que ve es bonito, feo o nada. Ve y ya está. Tiene mejor vista que yo, eso desde luego: la ruleta de la vida le dio dos ojos de proverbial agudeza y a mi uno solo y limitadito; aunque ahora hay unas cosas que se llaman telescopios…

Y eso es todo: la distancia entre ellos y los telescopios.

 

 

Respuestas

  1. Avatar de compas1967

    Qué belleza, Carmen.

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    1. Avatar de Aliseda

      ¿A que sí? «El figura» imponía respeto con solo mirarnos. Creo que se estaba divirtiendo al vernos, haciendo de «jolibu star» hasta que empezó a oscurecer y se difuminó en la noche.
      Para mí, vitaminas.
      Bienvenida al bosque.

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