
Dataciones y rarezas
El Cathach revela un estilo arcáico de escritura: no se sabe dónde acaba una palabra y empieza la siguiente. Sabemos que se trata de un libro de Salmos para uso eclesiástico, un libro muy común en la antigua Irlanda. Como la tradición lo atribuye a S. Columcille de Iona, se ha supuesto que pertenece al s. VII, pero quizá es mucho más tardío.
Las primeras palabras y frases del gaélico aparecen en los márgenes o bajo las líneas de manuscritos latinos de los ss. VII-IX. Son las glosas de Wurzburg, Turín y Milán, escritas utilizando un tipo de letra derivada de la uncial latina.
Los glosadores son desconocidos: quizá eran estudiantes, eruditos laicos, o quizá clérigos, que desentrañaban el sentido espiritual de textos de todo tipo, para lo que necesitaban saber qué se decía en la lengua original y cómo podría expresarse en la suya. Las glosas se encuentran en copias del Antiguo y del Nuevo Testamento, de obras filosóficas clásicas y en otros libros de cualquier materia, en países de Centroeuropa o de las Islas Británicas. La mayoría de las glosas se datan en los ss. VII-IX, o sea, en el periodo del Antiguo Irlandés.
Quizá por el afán de escudriñar cualquier clase de escrito para comprenderlo en su propia lengua nativa, los hibernios ganaron su fama de eruditos, preocupados por el sentido de lo que decían los sabios clásicos en Griego, Latín…

Estas imágenes de dominio público de la Wiki, son de dos copias distintas de una misma obra (atribuída al erudito irlandés Sedulius Scotus, 2ª mitad s. IX) que nos muestran algunos de los rasgos de la escritura típicamente irlandesa de la Alta Edad Media, y de los temas en los que se manifestaba. Aunque los ejemplos aparecieron en dos lugares distintos del Continente Europeo, muestran el gusto de los gaélicos por los asuntos tratados en la Antigüedad clásica: en este caso, unos supuestos proverbios griegos (o grecolatinos) de los que se explican su sentido alegórico.

En los dos ejemplos se ve el recurso a las abreviaturas, especialmente en el segundo, copiado por un hábil amanuense cuyo texto se puede leer incluso en este medio.
Las abreviaturas son esas rayitas encima de algunas letras. Un invento latino muy apreciado en Hibernia, donde todavía hoy se siguen usando, en algún caso.