
QUIENES el único deporte que hemos hecho ha sido caminar montes, praos y bosques, echaremos de menos esas sobremesas rabiando y gritando «¡Vamooos!», contigo, en la tele, viendo cómo sufrías, haciéndonos sufrir también… y cómo ganabas y todos ganábamos contigo un poquito del orgullo perdido.
Echaré de menos, por partida doble, los comentarios divertidos de mi madre, que habrá visto tus últimos matches desde el Cielo (creo que allí no hace falta tele para verlos, se ven y ya está) y se habrá emocionado celestialmente.
Quizá también lo haya hecho El Jefe, porque la Providencia ¡tiene cada cosa…!
Adiós al gran campeón del tenis Rafael Nadal. Bienvenido el señor Nadal y su familia: el nene que ya corretea y la Sra. Perelló, que ya no tendrá que morderse las uñas cada vez que quede solo un punto para llevarte uno de esos trofeos tan aparatosos… Mira, así tendréis más sitio en los anaqueles para poner, dentro de nada, fotos del nene creciendo, el nene jugando con una mascota y mamá mirándole derretida, el nene terminando el Bachillerato y levantando su propia copa… Como todos: emocionándote por otro partido, el de la vida, que sigue, mientras otras vidas acaban.
Y todas las vidas son nuestro match en la cancha que nos dé Dios.