
La Irlanda de la Alta Edad Media (s. V/VI al XI) no estaba tan despoblada como nos parece. El tipo de asentamiento rural disperso que ha dado fama al hermoso paisaje irlandés actual no ha sido una constante histórica, pues debió de cambiar mucho desde el siglo XVII (por lo menos).
No es sólo que existieran asentamientos urbanos desaparecidos o que se hayan «encogido» desde la Baja Edad Media hasta hoy; ésto ha sucedido en muchos otros enclaves medievales europeos, que han quedado «enclaustrados» dentro (o entre) calles modernas, conservando antiguas estructuras o restos que no siempre son visibles para el público. Tampoco el hecho de que algunos paisajes estén ahora abandonados (por ej. territorio y edificios de monasterios), sino que el paisaje natural mismo no era tan desnudo como vemos ahora.
Existían «ciudadelas» de distintos tipos, que vertebraban un espacio que se explotaba de formas diferentes y por distintos agentes. Reyes o jefes tribales llegaron a proclamar Leyes para controlar la explotación de algunos enclaves como fuentes de riqueza del territorio… No se trataba de propiedad de «señores feudales», que no existían, sino el producto de pactos de clientela entre jefes y dependientes.
Sabemos, por ejemplo, que algunos monasterios poseían instalaciones industriales como corrales de pesca en ríos, estuarios o rías, así como molinos de marea que, gracias a la investigación arqueológica, se encontraron en los estuarios de Stranford Lough (Derry), controlados por el monasterio de Nendrum, ya en el s. VII-VIII. Éstos eran utilizados para producir harina panificable, al parecer destinada el comercio.
Los molinos de mareas o los instalados junto a arroyos y ríos, fueron una fuente principal de energía en toda la industria medieval europea, así que… ojito con visualizar una podrida cueva donde un esclavo pega golpes a un fleje con un mazo de piedra.
Estos molinos hidráulicos requieren una infraestructura construída en piedra que no puede ser más compleja, y que en algunos casos se ha mantenido hasta el s. XIX y hasta el XX. Ver los documentales de Eugenio Monesma sobre ingenios hidráulicos…. O mejor, visitar la ferrería de Mirandaola en el País Vasco, serviría para hacerse una idea de la realidad.
El lenguaje también ayuda a conocer diferentes espacios naturales sujetos a explotación. La literatura y los Anales irlandeses, así como los Glosarios antiguos, mencionan espacios con nombres distintivos, por ej. cluain, gort, muine… Incorporados o no a la toponimia, éstos restos linguísticos indican niveles diferentes de explotación y uso, que representarían necesidades distintas.
La metalurgia, tan importante en Irlanda como indica la Hª del Arte, no era meramente doméstica -pues se conocen pequeños enclaves locales de forja desde la Edad del Hierro- sino que requería establecimientos a una mayor escala, controlados por monasterios o por señores laicos.
Lo mismo sucede con las formas de habitación (dún, líos, ráth, faithche) o con las diferentes formas de lo que nosotros decimos «bosque, soto» (ros, coll, doire), así como los nombres que identifican redes de comunicación (áth, bealach, tóchar…) y lo mismo con distintas formas de tierra agrícola o espacios para ganadería.
En cuanto a fuentes escritas, como los «Juicios de la vecindad» (Bretha Comaithchesa) y otras, señalan cierto nivel de organización en el paisaje, como el que implica la existencia del pago en leña que un cliente debía a su patrón: tal cosa indica una gestión bien controlada de recursos derivados del bosque.
El poblamiento tampoco era tan disperso como puede parecer. A pesar de que hasta el s.VII la principal actividad económica fuese ganadera, las mismas fuentes señalan un poblamiento más denso y más diferenciado. Cosas que pensábamos eran raras (ej. el crannog) podrían haber sido mucho más comunes, sobre todo si se puede demostrar que estuvieran asociados con otros tipos de hábitat, como ciertas fortificaciones en altura, o las estructuras que poseían pasadizos subterráneos que quizá funcionasen como almacenes…
La existencia de una agricultura planificada también indica una producción para intercambio económico. Eso es lo que sugiere el impactante hallazgo de los molinos de mareas de Nendrum que acabamos de citar.
En definitiva, aún queda mucho que conocer sobre la Irlanda Medieval realmente existente, su economía, cultura y sociedad y los enlaces entre las tres cosas.
La Arqueología (favorecida por la construcción salvaje de carreteras y autovías en la isla desde lo del «tigre celta») ha introducido avances que compiten con los que ha proporcionado el estudio de las fuentes escritas (una vez salvados los escollos puramente linguísticos del principio). Esto nos demuestra una sociedad en absoluto «primitiva», «salvaje» o «pobre».
Pero tampoco una sociedad «feudal», teniendo en cuenta que muchas de las ideas que son «populares» sobre otras sociedades Altomedievales más cercanas y mejor conocidas, son groseramente derivados de puñeteros preconcebidos chungos, literatura chunga, y de películas, yutubes, etc. chunguísimos...
Y ya siento los «exabruptos».
Fuentes: Edel Bhreachtnach: Ireland in the medieval World AD 400-1000 (2014)
GLOSARIO (enlazado)
áth: paso, vado (entre ríos o arroyos) natural o remozado… para facilitar el paso
béalach: paso entre colinas, senda empedrada, camino
coll: avellanedo, soto
dóire: robledal, soto
dún: residencia de jefe, glosado «castrum»; fortificación con edificios dentro, en term. grales.
fáithche: terreno allanado y segado de hierba frente a la entrada de una residencia
líos (lís): espacio circundado por un terraplén o muro
ros: bosque; madera en term. grales.