
Hoy estaba leyendo acerca del significado del Décimo Mandamiento del Decálogo (ya saben: el Antiguo Testamento), una de esas curiosidades que se me cruzan por el camino.
Resulta que, como todos los códigos de la Antigüedad más antigua, el Decálogo distingue malamente entre público y privado. La razón es sencilla: lo privado es un invento del siglo XIX, lo mismo que el concepto del «bien público» y otros que hoy nos parece que han existido siempre. Claro, no es así. Nunca es así.
Una, que es medieval por herencia, sospecha de antigüedades tan nuevas y de modernidades tan arqueológicas. Aunque digan que el concepto de «propiedad privada» aparece cuando el Imperio Romano, esta Abadesa no se fía.
Cualquier cosa puede ser privada cuando a un privado le sale de … la espalda, como bien demuestran las costumbres okupacionales de hoy día, tan inclusivas y cuchuminantes. Les pondré un ejemplo: lo que es de todos está hecho una m.r.d.a. debido a los partidarios de lo propio, es decir: los que llenan la calle de regalitos de su perro.
Pero, para que no se diga que soy antigua, me animé a mirar en lo más modenno: el Chatita-GuaPiTa a ver si me estaba equivocando de fecha, pues de toa la vida a mí los números me bailan… El chat me confirmó que los Códigos de Ur-Nammu y Hamurabi son al menos 700 años más antiguos que el AT y poseían «ciertas fórmulas» sobre la propiedad de la tierra, la herencia y el comercio. No me fui a buscar las fórmulas, porque el sumerio no es lo mío.
Pero cuadraba con lo recordado, y eso que todos los días olvido varias veces dónde dejé las gafas…
En cuanto a gafas: WP me está dejando la escritura francamente imposible para el ojo… será que eso tan nuevo de la «inclusividad» caduca en cuanto Cúl na Gaoithe deja de estar en Guadarrama… Vamos, casi siempre.
Lo privado y lo público han estado juntos, pero, ¡cuidado! no revueltos. No sé si hay cosa más pública que el tiempo, y sin embargo los amigos de lo ajeno nos lo roban continuamente, para favorecer lo propio. Un ejemplo: la nueva manera de hacer entradas en esa platajunta: tres horas para esta miseria y tener el ojo continuamente guiñado debido a la disparidad de tamaño entre letra mini-chuchi para hacer cosas y letra eNorme para parecer que haces y darle a «publicar».
O digamos que lo privado y lo público han estado no revueltos solamente para los propios que respetan lo ajeno, Ur-Nammú-ismo puro.