
Es verdad, llega un momento en que todo te parece un trabajo inmenso, morrocotudo. Sentarte a escribir una entrada para el blogo; componer un relato patatero (y eso que yo los relatos los improviso-como-salga y luego los corrijo hasta que parecen…relatos). Escribir algo que luego debes leer en público, o un comment para el video-blog del amigo con el que estás compartiendo conocimientos… ¡Ufff!
No he abandonado: tomo apuntes a mano, en un bloc con hojas en blanco, relleno hasta el punto de expirar. En cambio, se me hace cuesta arriba escribir una entrada para MI blog. Pero claro, aquí soy yo la que habla.
Debería hablar. ¿Y de qué? ¿Ahora qué? ¿Hoy mismo QUÉ?
Mira que tengo notas viejas que podría actualizar; y mira que sigo aprendiendo cosas, como lo mucho que cuenta el libro de Andrew Jotischky sobre el monacato irlandés y su falta de reglas y su necesidad en un mundo violento e inestable; o del hecho de que para las mujeres de la nobleza altomedieval europea el monacato fuera un apaño más aceptable que una «salida» matrimonial, ¡menudo cenutrio podía tocarte en suerte…! Pero no: no «me sale». Me siento delante de la pantalla del pc y… no me sale.
No me sale de la memoria algo que guardé allí y ahora está tan escondido como mis gafas de leer, que utilicé hace una semana en este mismo entorno y no aparecen por ningún lado, ¿dónde las habré puesto?
Sufro de nervios y de lagunas mentales y se me olvidan cosas a lo largo de la casa y del día.
Menos mal que en cuanto sintonizo la radio online, Radio Art sigue acompañándome; ahora suena en el canal de «piano y guitarra» una melodía evocadora, entre Mozart y algo romántico… Y después temas inequívocamente irlandeses. Ahí seguimos, pero con el «caletre» en huelga de hambre, relleno de notas musicales que flotan por mis neuronas como amebas y se agarran con mucha mayor ferocidad que los leones a su presa. Mientras, la corriente arrastra otras palabras y otros nombres con la facilidad con que un barquillo se diluye en los remolinos del desayuno.
¡Ah, pero si no he cenado todavía…! Creo que, en honor a la emisora, cenaré solamente un yogur griego.
Respuestas
Pensamientos sueltos, generación espontánea. Hace falta mucho arte y mucho talento para escribir haciendo que lo parezcan. Creatividad como la de la Abadesa escasea en este mundo entregado a la tarjeta VI-S.A. y a las pantallas digitales. Bravo por tu arte.
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Miles de gracias D.Joel Heraklion. La verdad es que cada vez vagueo más con el blogo y me cuesta (cuesta arriba) escribir algo con fuste. Gracias por su fidelidad.
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