
Cuando se nos presenta la Edad Media en YouTube o cualquiera de estos canales de entreten-formación ya no basta con que desmitifiquen la sarta de «mierdecillas» conceptuales que se le han ido adhiriendo en los huecos que van entre la Educación Secundaria y el sillón delante del ordenador.
Antes de la Era de la tecla, La Edad Media era ocasión de caballerescos combates entre nobles, desternillantes sátiras como La Armada Brancaleone, Don Mendo, o lo de los Monty Python, o bien materia de hermosa arqueología musical, como la de Joaquín Díaz. Había series documentales que hablaban del Románico en la Península Ibérica y más cosas, que no se ven ya.
Ahora en otros canales, no dejan de atorrarnos con que «la hemos aprendido mal» (no niego que en el «Catón» viniera todo del revés), pero ha habido varios planes de Enseñanza posteriores, me parece. En el último que he conocido, la Edad Media apenas existía (cronológicamente) y era mas o menos un proceso político militar que en 9 meses de curso nunca daba tiempo a presentar. Nos quedábamos con el castillo del pueblo… y gracias.
Ahora son otra vez castillos, pestes, ideas generales, y mucha, mucha intrusión audiovisual. Casi nunca con dibus de época, y eso que los hay abundantes… Y dale con que si la Peste Negra, que si el hambre, que si los señores, que si, que si bla,bla.
Ahora ya hay muchas entradas de blog y videos de YT que señalan la debilidad de las pamemas de ayer y hoy (solo pestes y blanco y negro; solo guerras y señores, solo moros y cristianos…). Sin embargo siempre hay un territorio grisáceo en el que todo ésto no consigue entrar. Los cambios tecnológicos -no los inventillos y genialidades curiosas que a tantos les parece que eran obra de uno que, de repente, encontrábase con una genialidad: ¡jo, mover ruedas de molino con agua!
La de cosas que aprendí yo cuando me contaron que los arados con vertedera facilitaban una producción más abundante en los terrenos del Norte de Europa, y que su uso tardó algo más en adaptarse a nuestras tierras de pan llevar… y que estas diferencias marcaron tanto o más que una «reconquista».
También se habla poco del uso de la energía eólica o de los molinos de agua que movían las ruedas de ferrerías y batanes. Incluso en la lejana y atrasada Irlanda se documentan molinos movidos por agua en funcionamiento en monasterios, destinados a trabajar metales, o fabricar pan; total, agua y arroyos no les faltaban. De los «corrales de pesca» (weirs en inglés: mantener pescado vivo en estanques, que se regeneran mediante la marea, o la corriente) ni mu, pero era otra artesanía de la alimentación, seguramente más vieja que la zapatilla.
Nada, de éstos cachivaches apenas se dice una palabra, ni como es que han perdurado hasta ayer no más, para alimentar las bocas de nuestros y de sus abuelos. Porque en España también había (y hay) corrales de pesca.
A veces, la Edad Media está más cerca de lo que parece.