
Hoy (era el 3 de Noviembre de 2025) caminé por terrenos que hace muchos años no pisaba, junto al rio, en los viejos bañaderos de la Pavera y El Cortao. Todo es distinto, y me recordaba a mí misma recorriéndolos en bici, como hacía en los 90. También me acuerdo de cuando alguien nos llevaba en coche, a bañarnos allí en los calores del verano… muchísimo antes.
La melancolía otoñal se arrejunta con la incapacidad de oír claramente en según que entornos… y con dificultades para recordar lo oído en casi todos los entornos. Con la tristeza del Día de Difuntos y con la certeza de que los días duran cada vez menos… como cada uno.
Siempre fue el otoño mi estación favorita, pero es duro hacerse otoño. En fin, que ha sido un día melancólico, pero inefable. Tanto que apenas he hecho fotos; quizá la fealdad de gran parte de los cambios en el terreno no me ha invitado a ello. Y sin embargo, seguía siendo maravillosa la luz, la vegetación un poco descuidada, y el cielo tan limpio, en el que evolucionaban un par de laguneros.
La Pavera ya no tiene tanto esplendor, o será que nosotros ya estamos muy faltos de esplendor también.
Llevaba de todos modos mucho tiempo sin dar un paseo de campo tan campestre, es la verdad.
Así que, ni tan mal.