Me va a costar cerrar este blogo-diario de inconsistencias. Pero empiezo a sentir que tengo que hacerlo, por que habrá un momento en que ya no se me ocurra nada para depositar aquí.
Siempre he escrito lo que se me iba ocurriendo, salvo cuando publicaba sobre la Irlanda Medieval, que tenía cierto ritmo en mis apuntes. Han pasado muchos años y ya no se me ocurre nada nuevo, ni viejo; ni tengo apuntes cerca.
Quiero ver cómo va este verano pegajoso. Ahora mismo, llueve con ganas atrasadas, pero el ruido de lo que cae se parece a las interferencias de la tele: un fsssrrrrssss no identificable, por lo menudo y lo previsiblemente escaso.
No encuentro nada nuevo que contar, si acaso quejas, recuernos y tonterías. Para colmo, se ha vuelto menos manejable para mi el esquema con el que se guardaban las entradas del blog. Ahora hay demasiado esquematismo IA-céntrico y poca carne en el mejillón.
Me doy hasta los fines de este verano, no menos absurdo que los demás, para cerrar definitivamente este rincón de bosque, que por haberse ido adecuando a las «actualizaciones» de mi ánimo y a las ingenierías de WP, ya no tiene casi nada original.
¿Seré capaz de alcanzar el otoño?
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