Creo que todos los dioses de los australianos se encuentran dentro de ese tubo de madera que dicen «didgeridoo» (dicheridú). Teniendo en cuenta que la última sílaba alude a lo negro y oscuro en las lenguas célticas, igual son todos los diablos… pero juntos y revueltos lo primeros con los segundos.
Creo que se puede comprobar en esta intervención musical (17 minutos).

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