Peregrinación a la muerte


Capilla de Cormac en Cashel.

(Revisado muchas veces)

(1ª pArte)

Las claves de la difusión del Románico como estilo artístico de la Edad Media en el Europa fueron las peregrinaciones y el desarrollo del sistema feudal

Estos dos factores estuvieron lejos de darse en Irlanda.

El feudalismo no apareció en Europa de la noche a la mañana y hay que ser my cauto en las fechas, por lo que me apena escuchar o leer por ahí, que a poco de terminar la conquista musulmana de la Península (finales s. VIII/s.IX) «los señores feudales» de no sé dónde se negaban a enviar tropas a un señor que decía que era rey.

En Irlanda, todavía a la altura del s. XII pasaba lo mismo. Ni estaba, ni se le esperaba, aunque en la segunda mitad del siglo ciertos mecanismos se alteraron por la invasión Anglo-Normanda.

En Irlanda, el sistema de tenencia de tierras, tanto como la organización de la jerarquía social, la cohesión entre grupos, la monarquía, etc. tenían poco que ver con el feudalismo francés (modelo feudal clásico para los historiadores) o el de los Reinos Peninsulares, que es en lo que se piensa al hablar de esta enorme transformación de la sociedad humana (que también se dio fuera de Europa).

Los “acuerdos puntuales” entre los múltiples reyes de Irlanda y la sociedad, con su estructura familiar-extensa y su sistema de producción agrario, con poco hierro y mucha madera, así como de los entresijos del sistema de sucesión a la realeza, hablaremos en otro momento.

Resumiendo: los más de 100 reyes que había en Irlanda en cualquier momento del la Edad Media (citando a F.J. Byrne) tenían un poder limitado, y bastante alejado del que podía disfrutar un rey «feudal clásico» o incluso un señor de la Castilla del s. XIII.

Desde luego, la sucesión no era hereditaria, y las reglas de matrimonio (una especie de poligamia), no favorecían un candidato claro a ser el siguiente en el oficio real. La elección no estaba asegurada simplemente por tener una clientela numerosa o muchas «tropas».

Tampoco existían en Irlanda caminos peregrinales, como la red que a partir del s. XII se dispersó por Francia y luego por los Reinos Ibéricos. Mucho menos, caminos financiados por alguna de las monarquías o por particulares, lo que en otros lugares de Europa era garantía de la seguridad y rapidez de las comunicaciones, asi como de la estabilidad de la peregrinación… y también de la difusión de estilos artísticos.

Pero, resulta que existíanen la propia isla sitios donde se conservaban reliquias de los Santos y objetos asociados a ellos: libros, ropa o calzado, báculos, campanas, etc. sobre todo de los fundadores nativos, aunque también reliquias traídas de fuera. En general, existieron lugares que se presentaban ideológicamente como «otra Roma» u «otro Jerusalen», así que podía haber una forma de peregrinación vicaria a estos sitios, fomentada por los propios monasterios.

La peregrinación vicaria es la emprendida por alguien a cuenta de otro, o la que lleva a un lugar que es sustituto o representante del lugar principal al que se peregrina.

Pero además, existió un tipo de peregrinación peculiar, que aparece citada en los Anales irlandeses, vinculada con reyes y personas ilustres, hombres y mujeres. Se trataba de un retiro voluntario del mundo, de una toma de refugio acogiéndose a un lugar sagrado donde reposar después de muerto.

Veamos una pequeña muestra extraída de los Anales:

  1. (AU 1118) Ruaidrí Úa Conchobuir, rey de Connacht por largo tiempo, murió en peregrinación veintiséis años después de haber sido cegado.
  2. (AU 1186) Derbhorgall, la hija de Murchaidh Uí Maeil Sechlainn,  fue a Drochaid Atha (Mellifont) en su peregrinaje. (AU 1193). Derbhorgall, la hija de Murchaidh Uí Maeil S’echlainn, murió en el monasterio de Drochaid Atha.

El último ejemplo no lo he puesto solo porque mencione a una mujer (Derbhorghall la irlandesa, no la escocesa que ya presentamos aquí) sino porque la dama fue nada menos que priora de las canónigas de Clonmacnois y, como vemos (pero no sabemos por qué) cambió de monasterio, marchando como peregrina a Mellifont, uno de los pocos establecimientos románicos de los que quedan restos en Irlanda, donde murió siete años después de este viaje.

En esumen, el concepto de peregrinación significaba el ir a «morirse en paz» a un lugar protegido por los santos. Las palabras que emplean los anales son ailither (peregrino, forastero) y ailithre (peregrinación).

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mellifont_Abbey_lavabo_County_Louth_Ireland.JPG#/media/Archivo:Mellifont_Abbey_lavabo_County_Louth_Ireland.JPG

Ellos peregrinaban en última instancia, ya cercana a la muerte, cuando deseaban ser enterrados en compañía de los santos fundadores del sitio y de las reliquias asociadas a ellos. Estas se conservaban en el monasterio elegido, situado generalmente dentro del territorio que dominaba su familia, o con vínculos de dependencia con ésta, como en el caso de Cumedha Ó Leaghacháin, señor de Tethba (ejemplo 1) quien en 1100,  acudió enfermo y moribundo «a la casa de MacCuinn na mBocht» (al sur de su territorio, en Clonmacnois) para morir y ser enterrado allí.

Otros, como Ruaidrí Úa Conchobuir, en 1118, fueron reyes depuestos. El caso de Ruari, destituido en circunstancias tremendas, pues la misma entrada en los Anales  informa de que lo fue «a traición» y después de dejarle ciego, y de que el usurpador contó con la ayuda de los hijos de leche del propio Ruari, una ofensa notablemente rigurosa.

También se llamaba con el nombre de ailither a quien escogía un exilio voluntario, en otros contextos (no relacionados con las últimos voluntades), pues la palabra tiene el sentido de «forastero, extranjero» (sin significado étnico), sino en el de alguien que abandona por un periodo muy largo su territorio familiar.

Así que en Irlanda, el poder de los monasterios parece más estable que el de los reyes, que dependían de una madeja de alianzas clientelares para mantenerse y que al no ser un oficio hereditario, no tenían ni la confianza «familiar» (el caso de Ruari Ó Connor lo delata) para la estabilidad del «reino». Tampoco poseían las fuentes de riqueza que poseía un rey o un señor feudal clásico.

Probablemente, los riesgos de ser rey en Irlanda era lo que empujaba a estos monarcas a mantenerse cerca del poder de los monasterios, aunque no debemos identificar a éstos con la imagen del monasterio feudal del continente, ni con el enorme poder de los grandes monasterios románicos o góticos.

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PARA SABER MÁS:

  • Françoise Henri: L’Art Irlandais (vol. 2 y 3). Zodiaque, 1954. (En francés)
  • Jennifer Ní Ghrádaigh, Peregrinación y Románico en Irlanda, Revista Románico, nº 10, 2010.
  • F.J. Byrne: Irish Kings and High Kings. 1971.